26 de marzo 2003 - 00:00

Se libró ayer la batalla más dura a 140 km de Bagdad: 400 muertos

Mientras se desarrollaba entre las ciudades de Kerbala y Al Najaf (centro de Irak) la mayor batalla desde el inicio de la guerra, con un saldo de 400 muertos, una fuerte tormenta de arena complicó ayer el avance de las fuerzas estadounidenses hacia Bagdad. La coalición dijo que la población chiíta de Bassora se habría rebelado contra efectivos de Saddam. Anoche, Bagdad era otra vez fuertemente bombardeada. Uno de los misiles habría caído en las instalaciones de la TV iraquí. En tanto, George W. Bush logró el presupuesto de 75.000 millones de dólares extra para la guerra. Pero el aumento del déficit fiscal hizo reducir a menos de la mitad su plan de rebaja de impuestos, de los previstos 726.000 millones de dólares a 350.000 millones. De cualquier modo, esa baja era sobre «ganancias» y en la realidad no alcanza para financiar el conflicto.

La campaña de la coalición angloestadounidense ha excitado el sentimiento nacionalista de los iraquíes, al punto que inclusive mujeres se han alistado en las fuerzas de voluntarios leales a Saddam.
La campaña de la coalición angloestadounidense ha excitado el sentimiento nacionalista de los iraquíes, al punto que inclusive mujeres se han alistado en las fuerzas de voluntarios leales a Saddam.
Bagdad, Doha y Washington (AFP, ANSA, DPA, El Mundo) - Una feroz tormenta de arena y la dura resistencia terrestre de los iraquíes, complicaron todavía más el asalto final a Bagdad. Anoche se libró una cruenta batalla entre las localidades de An Najaf y Kerbala, a menos de 140 kilómetros al sur de la capital iraquí, en la que los muertos son centenares, hasta cuatrocientos del lado iraquí, y también serían importantes las bajas entre los aliados.

Los infantes de marina se encontraron cerca de Kerbala con una fuerza de cerca de 3.000 hombres, que podrían ser de la temible Guardia Republicana o de milicianos. Al cierre de esta edición, el Pentágono se inclinaba a pensar que se trataba de fedayines, combatientes no regulares.

«Las informaciones indican que hemos matado a muchos. Algunos informes citan de 200 a 300. Algunos 150, otros de 300 a 500», declaró un responsable militar que solicitó conservar el anonimato. No hubo información sobre las bajas en el 7º regimiento de Caballería de EE.UU. que llevó adelante el combate.

En Bagdad la periferia de la ciudad fue bombardeada intensamente, mientras se vivía una densa niebla, producto de la tormenta de arena y el humo que emana de estanques de petróleo incendiados.
Los bombardeos «siguen concentrados en objetivos claves del régimen» para «debilitar la Guardia Republicana», la fuerza de élite iraquí, dirigida por Qussay, el hijo menor de Saddam Hussein, explicó el general norteamericano Stanley McChrystal.

• Trincheras

Cuerpos de infantería aerotransportada, como la división 101, aguardan en la retaguardia de la ofensiva estadounidense para entrar en acción en el sitio a Bagdad. Según los estrategas, una vez aislada la ciudad capital, entrarán en acción las fuerzas de élite, en lo que se presume que será un combate calle por calle. Para ello, Saddam Hussein preparó miles de trincheras en toda la ciudad.

Según un último balance del ministro iraquí de Información, Mohammed Said Al Sahhaf, los bombardeos anglo-norteamericanos desde el lunes por la noche contra Bagdad y otras ciudades causaron 16 muertos y 95 heridos civiles. Los prisioneros iraquíes, según EE.UU. ascienden ahora a 3.500.

• Cifras dudosas

El balance general de bajas de los aliados por parte del Pentágono es de 43 muertos aliados (21 británicos, 22 estadounidenses, 20 en combate), 7 prisioneros y 6 desaparecidos, números que a todas luces parecen escasos según otras versiones, dada la magnitud de los combates terrestres. Enfrentamientos en Nassiriyah, Muthana, y la compleja situación en el Kurdistán y Bassora, en donde al enfrentamiento de la coalición contra las fuerzas de Saddam Hussein se suma a la presencia de grupos de opositores al régimen iraquí, pero no necesariamente aliados de EE.UU. (ver página 5).

Anoche,
un campamento «terrorista» de Al-Qaeda en el norte de Irak fue bombardeado por aviones estadounidenses que patrullaban la región, anunció el capitán de corbeta Marc Brazelton, de regreso al protaaviones Theodore Roosevelt. En tanto, dos helicópteros de combate estadounidenses, un Apache y un Black Hawk, fueron dados por desaparecidos en el sur de Irak, donde la visibilidad era pésima debido a una violenta tormenta de arena. Las unidades pertenecían a la unidad aérea Bravo, bajo el comando de la 3º División de infantería, que se encontraba al sur de Nassiriyah. Unos 4.000 marines estadounidenses atravesaron el Eufrates a la altura de esa ciudad, en donde se pudo ver una gran cantidad de bajas iraquíes.

Atravesar el río sigue siendo una proeza difícil debido a los disparos de armas ligeras, de lanzagranadas antitanques y de morteros por parte de los defensores de la ciudad.

Las fuerzas de la coalición bombardearon la ciudad petrolera de Kirkuk, lo que podría significar la apertura de un segundo frente en el norte. El lunes llegaron a la región 2.000 paracaidistas para tratar de coordinar acciones con la milicia kurda.

Por otra parte, seis navíos de guerra norteamericanos utilizaron el Canal de Suez para sumarse a la Armada que surca el Golfo.

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