Madrid (EFE) - Tras la desmentida de ayer de que padezca cáncer, médicos especulan que la hemorragia intestinal que sufrió Fidel Castro en julio puede atribuirse a múltiples problemas, como un pólipo no canceroso, infecciones, enfermedades inflamatorias o a una úlcera. De hecho, los sangrados digestivos no se consideran una patología en sí misma, sino un signo de diferentes trastornos.
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Los síntomas más comunes son los vómitos con sangre, materia fecal de color negro o pérdida evidente de sangre por el recto, aunque estos signos pueden ser muy variables en función de alguna otra enfermedad que padezca el afectado.
La hemorragia procedente de la parte baja del intestino no suele requerir tratamiento de urgencia. Sin embargo, en caso necesario se realiza una endoscopia o cirugía abdominal, siendo esto último lo que se le practicó al dictador. El estreñimiento o la diarrea, junto con la hemorragia o la presencia de sangre oculta en las heces también harán pensar en un cáncer o en pólipos intestinales. Los pólipos -una de las patologías citadas-son crecimientos o tumores benignos que pueden preceder a un cáncer. Pueden causar hemorragias de sangre rojiza o bien sangrados ocultos.
Las úlceras, ocasionadas por la bacteria Helicobacter pylori o por algunos fármacos gastrolesivos (como los antiinflamatorios), también son causa frecuente de hemorragias, al igual que la inflamación. Diferentes infecciones intestinales pueden ocasionar inflamación y diarreas sanguinolentas, como la colitis ulcerosa (una enfermedad crónica que suele iniciarse en el recto y manifestarse en ataques recurrentes) o la enfermedad de Crohn (un trastorno autoinmune en el que las defensas del organismo atacan el tracto intestinal).
Enfermedad
La enfermedad diverticular puede ocasionar una hemorragia masiva. Se trata de la rotura de un divertículo, protuberancias en un punto débil del intestino, generalmente en el lugar donde una arteria penetra en la capa muscular. Otras roturas causantes de hemorragias son las malformaciones arteriovenosas, es decir, una rotura de los vasos sanguíneos de las paredes del estómago o el intestino que comunican las arterias con las venas.
Las hemorragias pueden tener su origen en otras partes del aparato digestivo. Algunas de las causas frecuentes de estos problemas son las várices (engrosamientos de venas) en el esófago o infecciones por Helicobacter pylori (la bacteria de la úlcera).
Por otro lado, en el rango de edad de Castro los problemas de irrigación sanguínea también pueden afectar al tubo digestivo. La isquemia intestinal, denominada isquemia mesentérica (falta de circulación en el área del intestino) puede producir paradójicamente un cuadro de hemorragia digestiva que si no se interviene acaba produciendo peritonitis y necrosis de un sector más o menos extenso del intestino delgado o del grueso.
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