Jenna y Barbara Bush, las hijas del presidente de EE.UU., no fueron las únicas que tuvieron problemas en el entorno del mandatario norteamericano.
Washington - Ha sido la semana «horribilis» para el gobierno de Estados Unidos. Todo lo que les podía haber salido mal a los Bush y a su entorno les salió mal. Sus aviones se estropearon, los insultaron, les robaron a las hijas del presidente y golpearon a sus colaboradores.
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Una serie de catástrofes en dos continentes, Asia y América, que demuestra que como en casa no se está en ningún sitio.
Los problemas empezaron días atrás, cuando un agente secreto estadounidense decidió aprovechar su tiempo libre para ir a una discoteca en Buenos Aires. El agente en cuestión estaba preparando el terreno para la visita de las dos hijas gemelas del presidente, Jenna y Barbara, pero, según el servicio secreto de EE.UU., fue atracado por dos delincuentes que, ignorantes de que estaban tratando con un émulo de James Bond, le pegaron una paliza considerable. Poco después, las hijas gemelas de Bush llegaron a Buenos Aires en una visita privada. En su primera noche, se fueron a cenar a una terraza del pintoresco barrio colonial de San Telmo. Barbara dejó el bolso -en el que estaba su teléfono celular-en el suelo. Y dos ladrones lo robaron. El servicio secreto ni se enteró.
La desastrosa seguridad alrededor de sus hijas no le debe haber sentado bien a Bush, que siempre se ha destacado por el proteccionismo con sus dos vástagos. Claro que el presidente también tiene otros problemas. Uno, que su avión despegue. Otro, que sus escoltas no se maten. Y el tercero, que tampoco muelan a palos a ningún colaborador suyo.
El primer incidente se produjoen Vietnam. El lunes, una avería que obligó a cambiar tres neumáticos del Air Force One estuvo a punto de obligar a Bush a viajar a Indonesia -el siguiente destino de su gira por Asia- en otro avión. Un problema técnico que, según el «Financial Times», «es casi una metáfora de una presidencia obligada a aterrizar».
Tras visitar Asia, Bush viajó a Hawai para reunirse con los marines que combatieron en Irak. El resultado de la visita fueron tres motociclistas de su escolta por los suelos cuando sus motos patinaron sobre el asfalto. Dos de ellos están hospitalizados. Aunque no fue ése el único incidente de la visita, el jefe en funciones de la oficina de viajes de la Casa Blanca, George Pitts, fue atacado y golpeado por dos delincuentes en Hawai.
Quien no fue hospitalizado fue George Bush padre. Pero por poco. Porque su visita a Dubai, en los Emiratos Arabes Unidos, acabó el martes con un enojo espectacular en una conferencia en la que el ex presidente tuvo que oír en el turno de preguntas cosas como «no respetamos lo que su hijo está haciendo en el mundo». Bush padre defendió a junior lo mejor que pudo, con argumentos similares a los de sus contrincantes, como cuando afirmó que eso es «una bobada» cuando un joven acusó a EE.UU. de iniciar guerras por motivos económicos.
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