6 de enero 2006 - 00:00

Sharon seguía en coma y con "amplio daño cerebral"

Ehud Olmert, primer ministro interino de Israel, junto a Ariel Sharon en una foto de archivo (arriba). La prensa árabe e israelí reflejó la inquietud internacional por futuro político de Medio Oriente (abajo).
Ehud Olmert, primer ministro interino de Israel, junto a Ariel Sharon en una foto de archivo (arriba). La prensa árabe e israelí reflejó la inquietud internacional por futuro político de Medio Oriente (abajo).
Jerusalén (EFE, AFP, Reuters, ANSA, diarios locales) - El primer ministro israelí, Ariel Sharon de 77 años, sufrió un «amplio daño cerebral», dijeron ayer fuentes médicas, mientras el país seguía sumido en la incertidumbre, a menos tres meses de las elecciones generales.

Sharon, que ocupa el cargo de primer ministro desde hace cinco años, se encontraba «en coma profundo inducido con respiración artificial, en el que seguirá al menos durante 48 horas, con el fin de mantener una débil presión en el cráneo», explicó el director del hospital Hadasa de Jerusalén, Shlomo Mor Yosef. El diario «Haaretz», en su versión on line, indicaba anoche, citando a fuentes médicas, que el premier padeció un « amplio daño cerebral» y que no se conocerán las secuelas hasta que no despierte del coma farmacológico. No obstante, en caso de que Sharon sobreviva, la gravedad de su enfermedad no le permitirá reanudar sus actividades normales, admitieron colaboradores cercanos del mandatario.

«El primer ministro lucha por su vida», declaró el ministro de Transportes, Meir Cheetritt, tras una reunión de urgencia del ejecutivo israelí en la que el viceprimer ministro, Ehud Olmert, un hombre fiel de Sharon, se hizo cargo oficialmente de la función de jefe de Gobierno por cien días, lo que significa que conducirá Israel hasta los comicios que se realizarán el 28 de marzo.

«La situación del paciente es estable; todos los parámetros dan indicaciones dentro de las normas esperadas», explicó Mor Yossef, aunque precisó que es «prematuro hacer pronósticos sobre los resultados del tratamiento» y estimó que es necesario esperar entre 48 y 72 horas para ver la evolución.

Sharon ya había sido hospitalizado el 18 de diciembre después de sufrir un «ligero infarto cerebral» causado por «un coágulo de sangre procedente del corazón», según sus doctores. Después fue tratado con anticoagulantes para evitar un nuevo ataque.

«Todo esto es muy triste; pido a Dios que Sharon no muera», afirmó Margalit Ovadiya, una jubilada que se encontraba entre las decenas de israelíes congregados ante el hospital, a la espera de noticias sobre el estado de su líder y aún desconcertados por lo ocurrido.

«Es una auténtica catástrofe que influirá en el futuro del Estado de Israel», estimó el abogado
Michael Magidish.

El hecho suscitó ayer inquietud en todo mundo acerca del futuro del proceso de paz en Oriente Medio.
El presidente estadounidense, George W. Bush, calificó al premier como un hombre fuerte con «visión para la paz». «Rezamos para que se recupere», aseguró.

El presidente argentino, Néstor Kirchner, envió mensajes a su par de Israel, Moshe Katsav, y al primer ministro interino, Ehud Olmert, para expresarles su «preocupación y la del gobierno argentino» por Sharon.


En Buenos Aires, la sede de la AMIA, reconstruida tras el atentado terrorista de 1994 que dejó 85 muertos, fue el lugar elegido para realizar anoche una oración por la salud de Sharon.

Por su parte, el papa
Benedicto XVI aseguró que «reza por la paz en Tierra Santa». También se sumaron las manifestaciones de Brasil, Alemania, Francia, Reino Unido, Rusia y Japón, entre otros.

Pese a las fuertes diferencias existentes entre Israel y la Autoridad Palestina, el dirigente de ese país,
Mahmud Abbas, declaró que sigue con «gran preocupación» la evolución de Sharon, pero que su desenlace no alterará la fecha para las elecciones en los territorios palestinos del 25 de enero.

• Repercusiones

«Lo que le ocurre a Sharon afecta primero a Israel y tiene repercusiones en la región, pero no causará un aplazamiento de las elecciones palestinas», declaró Abbas.

Pero no todas fueron buenas intenciones. El presidente ultraislamista iraní,
Mahmud Ahmadinejad, que escandalizó al mundo al negar el Holocausto y asegurar que Israel debe ser « borrado del mapa», dijo elípticamente que espera que Sharon muera: «Que se una pronto a sus ancestros», manifestó.

La figura del premier es odiada por muchos musulmanes por su dura trayectoria política en el conflicto árabe-israelí y su responsabilidad indirecta en la matanza de miles de refugiados palestinos en el Líbano, en 1982.

Por su parte, el movimiento terrorista palestino Hamas estimó que Medio Oriente será un «lugar mejor» sin Sharon. «El mundo está a punto de deshacerse de uno de los principales líderes del mal», declaró el portavoz de
Hamas, Sami Abu Zuhri. Asimismo, Jaled Al Batsh, uno de los jefes del también grupo radical Yihad islámica, afirmó que su grupo «extrañará a Sharon».

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