Mientras los Estados Unidos apuestan por una solución negociada del conflicto político y social en Bolivia y el mantenimiento en el poder del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, la Cancillería argentina, a través de un grupo de análisis, sigue con atención la crisis boliviana y la primera condición es no le asignarle vinculación con las manifestaciones violentas que se vienen sucediendo en Jujuy, pese a que la izquierda de Jorge Altamira y de Luis Zamora haya comenzado ayer a usarla en la Capital Federal, en sus periódicos ejercicios de movilización.
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La postura del gobierno de George W. Bush la hizo conocer ayer el nuevo embajador norteamericano en Buenos Aires, Lino Gutiérrez, en la Casa de Gobierno, tras presentar sus cartas credenciales al presidente Néstor Kirchner.
El diplomático advirtió que «ningún cambio violento sería aprobado» por las naciones que adhieren la carta democrática de la Organización de los Estados Americanos (OEA). Dijo que los EE.UU. están «siguiendo muy de cerca los acontecimientos» en Bolivia, que ya dejaron casi un centenar de muertos.
La crisis social que atraviesa ese país, originada por la decisión del tambaleante Sánchez de Lozada de vender el gas a EE.UU. vía Chile, lleva casi un mes. «A nosotros nos gustaría ver una solución negociada y que se mantenga el gobierno electo y democrático donde está», afirmó Gutiérrez.
Mientras tanto, desde el área de Asuntos Latinoamericanos del Palacio San Martín se sigue la evolución de la crisis boliviana a través de un grupo de análisis político y estratégico «de todos los países de América», precisó ayer ante la consulta el embajador Eduardo Sgüiglia. Ese grupo emite recomendaciones para uso del canciller Rafael Bielsa y que desde el 19 de setiembre, cuando se produjo la primera pueblada contra Sánchez de Lozada, viene monitoreando la situación. Anoche, en la Cancillería se analizaba realizar un operativo de evacuación de los argentinos residentes o de visita en La Paz.
Actualmente, la embajada argentina en La Paz está acéfala, a cargo transitoriamente de un encargado de negocios. El anterior embajador, Carlos Piñero Iñíguez, fue destinado al Ecuador, hacia donde mudó sus baúles. El nuevo recién asumirá la semana que viene -dicen-, y se trata de un ex diputado nacional del PJ (1993/'97), el jujeño Horacio Antonio Macedo, hombre que responde al gobernador Eduardo Fellner.
Tan tranquila, por su parte, parece estar la situación de este lado de la frontera, que Fellner no ha requerido el auxilio de los escuadrones volantes de Gendarmería para apaciguar Jujuy, como ocurrió en otras oportunidades en el pasado, aunque siga activando desde las tribunas Carlos «Perro» Santillán. Desde el edificio Centinela, informaron ayer que la situación está tranquila y los tres escuadrones de unos 400 efectivos en promedio -en Pocitos, La Quiaca y Orán-se mantienen acantonados en sus respectivos destinos.
Pareció que la situación podía complicarse por contagio cuando fue cortado el paso entre La Quiaca y Villazón por dos camiones el pasado martes. Sin embargo, se mantuvo abierto el ingreso y egreso peatonal, por lo que el conflicto quedó acotado en la Argentina a un problema gremial del transporte. No obstante, desde la Gendarmería, se subrayó que en San Salvador de Jujuy, a pedido del gobierno de Fellner, se había destinado un perito en balística, para ayudar en la investigación de hechos puntuales ocurridos en las revueltas hasta ahora, hoy bajo la lupa de la Justicia local.
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