Sufrió EE.UU. 28 muertes desde el jueves en Irak
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Una iraquí pasa junto a un vehículo destrozado por un
atentado explosivo al oeste de Bagdad. Pese a su anuncio
de un recorte de tropas, la violencia terrorista sigue
desafiando a EE.UU.
El jueves último, otros once soldados de EE.UU. habían perdido la vida en ataques y enfrentamientos con grupos insurgentes en distintas áreas del país árabe.
El helicóptero que se estrelló con sus doce ocupantes, un UH-60 Blackhawk, cayó cerca de la ciudad de Tal Afar, a unos 300 kilómetros al norte de la capital y ubicada en el llamado «triángulo sunnita», bastión de la insurgencia en Irak.
Al parecer, el aparato se precipitó a tierra poco antes de la medianoche del sábado en una zona populosa ubicada a unos 12 kilómetros al este de Tal Afar.
Según el comunicado, el Blackhawk se desplazaba entre dos bases militares cuando se perdió el contacto con el aparato, que fue hallado al mediodía de ayer en la zona citada.
Con estas nuevas muertes asciende a casi 2.200 el número de los militares norteamericanos caídos en combate en Irak desde que en marzo de 2003 comenzó la invasión y posterior ocupación de este país.
Complica aun más la situación el secuestro, el sábado, en Bagdad de una periodista norteamericana, Gill Kelly, enviada especial del «Christian Science Monitor».
Las nuevas acciones de violencia son las más sangrientas para el ejército de EE.UU. desde que el pasado 1 de diciembre murieron otros 11 uniformados, y se produjeron después de que el presidente George W. Bush anunció una retirada parcial de las tropas de Irak.
En tanto, el ingeniero francés Bernard Planche, quien escapó el sábado de un grupo iraquí que lo había secuestrado, participó de las operaciones de búsqueda de sus captores.



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