La Habana (EFE, DPA) - Ex funcionarios y militantes comunistas de Cuba abrieron una sugestiva brecha con la línea oficial del régimen al proponer un socialismo «democrático y participativo» para salvar la revolución, en una declaración en la que afirman que los habitantes de la isla «están frustrados, enajenados y desesperanzados».
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Félix Sautié, militante del Partido Comunista de Cuba y ex director de medios informativos oficiales, confirmó ayer en La Habana que él es uno de los firmantes de la proclama divulgada por Internet, que redactó el ex diplomático Pedro Campos con aportes de terceros. Aunque el texto declara apego a los objetivos de la revolución castrista, sus términos sorprenden por la radicalidad de la crítica a las bases del sistema comunista, entre ellas la economía centralizada, el no reconocimiento de la propiedad privada y la represión.
Según el documento, las nuevas generaciones están «desmotivadas» y «no sienten el mismo compromiso que las anteriores» con el proyecto oficial, que califica de «socialismo pobre y sin perspectivas». Todo ello, agregan, «está conformando una rara especie de 'situación revolucionaria' que podría desatarse imprevistamente y cuya evolución pudiera capitalizar el enemigo» (Estados Unidos).
«Cuba vive una continuada crisis económica, política y social a consecuencia del estancamiento en la socialización, generado por el pleno control burocrático estatal y el permanente y criminal asedio imperialista», dicen los ex funcionarios.
La proclama comienza con una cita de Carlos Baliño, fundador del Partido Comunista, del que sigue siendo primer secretario el ex presidente Fidel Castro, aunque convalece de una enfermedad que lo obligó a dejar la presidencia y le impide aparecer en público desde julio de 2006.
«Preservar la revolución demanda progresar de la estatización a la socialización», indican los firmantes, que califican al actual régimen de «estalinista». De lo contrario, advierten, «se profundizarán las dificultades económicas, el desinterés y el rechazo a ese 'no socialismo', con peligro de una plena restauración capitalista que para Cuba sería la anexión, la absorción de su cultura y un desastre incalculable para la nación y para el movimiento revolucionario internacional».
Recuerdan que el actual presidente, Raúl Castro, abrió un debate en 2007 en el que, según los firmantes, «las bases se pronunciaron por un socialismo más participativo y democrático». Un año después, observan, «no se ha hecho público el resultado de las discusiones y la dirección no ha presentado al pueblo ningún plan concreto integral para sacar al país de la crisis». Esa dirección, agregan, «sigue negando el acceso del pensamiento revolucionario no oficial a la prensa, continúa usando el cerco imperialista como justificación para contener el avance de la socialización (...) y sigue recargándose todo el peso y la responsabilidad por la crisis en los trabajadores y el pueblo». El mercado «será necesario por un tiempo indeterminado», según el documento, que explica que un «error grave del socialismo estatal ha sido su pretensión de administrar y dirigir la economía y sus leyes que existen al margen de los deseos humanos».
Los firmantes proponen «perfeccionar» las elecciones con «formulas más participativas, democráticas y directas», y « actualizar el código penal de acuerdo con los recientes pactos de derechos humanos (...) firmados por el gobierno», pero no ratificados.
«Deberán revisarse cuanto antes las condenas excesivas a detenidos por asuntos vinculados a cuestiones políticas», plantean. Asimismo, aconsejan «respetar la propiedad privada personal y la decisión sobre la misma y consecuentemente liberar la venta de objetos particulares, incluidos autos y viviendas (...), así como facilitarse el trabajo libre para jubilados y discapacitados y liberar todo el trabajo por cuenta propia».
También piden «una nueva ley migratoria que elimine las absurdas medidas como el permiso de salida», y derogar el decreto que prohíbe a los cubanos moverse sin permiso dentro de la isla.
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