Los talibanes reivindicaron hoy el asesinato el domingo de una joven funcionaria francesa de la ONU y amenazaron con atacar a todos los extranjeros que se encuentran en Afganistán, periodistas, voluntarios y otros trabajadores "al servicio de Estados Unidos".
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También anunciaron que matarán a un ingeniero turco secuestrado desde octubre último a menos que el gobierno de Kabul ponga en libertad a algunos de sus compañeros encarcelados.
En declaraciones a la prensa internacional, un portavoz de los talibanes, el mullah Abdul Samad, admitió la responsabilidad de sus hombres en el asesinato de Bettina Goislards, que trabajaba para la agencia de las Naciones Unidas para los refugiados.
"Nuestros guerrilleros han matado a esa mujer cristiana. Tenemos información de que la mayor parte de los extranjeros actualmente en nuestro país son agentes de los norteamericanos y no los perdonaremos", dijo el mullah.
Aseguró que las misiones que llegan del exterior "no están haciendo nada por los civiles afganos y sólo están predicando el cristianismo en Afganistán o cumpliendo un papel de espías contra los talibanes".
Los talibanes también dijeron que el ingeniero turco Hassan Onal, secuestrado en octubre cuando trabajaba en la construcción de una carretera en el sur de Afganistán, será muerto si no son puestos en libertad algunos guerrilleros talibanes detenidos en Ghazni, al sudeste de Kabul.
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