Lima (EFE, AFP, Reuters, ANSA, LF) - El salto del candidato ultranacionalista Ollanta Humala al segundo lugar en las preferencias electorales presidenciales en Perú sorprendió ayer al resto de los partidos políticos.
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El inusitado crecimiento de Humala, un comandante retirado del ejército, partidario de hacer una « revolución en democracia», despertó temores en los candidatos de los partidos tradicionales que ven peligrar sus aspiraciones por la presencia de un rostro nuevo y controvertido en la política peruana.
Humala, líder y fundador del Partido Nacionalista Peruano, está detrás de la candidata Lourdes Flores, de la alianza derechista Unidad Nacional, quien cuenta con 25% de respaldo a su candidatura, pero que registró una pérdida de tres puntos respecto de noviembre. El galope del aspirante nacionalista es sostenido, al punto de que en un mes sus preferencias aumentaron en once puntos.
El comandante Humala lideró una rebelión militar en el tramo final del régimen del ex presidente Alberto Fujimori en 2000, insurgencia que le dio una imagen de lucha contra la corrupción. Por ello un amplio sector de votantes ve en él a alguien que limpiaría al país de la clase política peruana, precisó Torres. Sus adversarios señalan que Humala es el candidato del «antisistema», que su discurso nacionalista esconde una ideología fascista y antisemita, y recuerdan que es hermano de Antauro Humala, un mayor retirado del ejército que asaltó una comisaría pidiendo la renuncia del presidente Alejandro Toledo, acción que concluyó con la muerte de cuatro policías. El aspirante presidencial negó recibir financiamiento del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, aunque no niega su admiración por él.
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