Caracas (EFE) - La oposición venezolana decidió ayer retomar los paros nacionales y las manifestaciones callejeras en sus intentos de desalojar del poder al presidente Hugo Chávez, quien considera las protestas parte de una conspiración anticonstitucional. Las actividades cuentan con el apoyo de los empresarios, los sindicatos, los partidos políticos de oposición y algunas organizaciones civiles que convergen en la Coordinadora Democrática. Esta alianza de grupos con intereses divergentes, y hasta opuestos,tiene como único aglutinante el deseo de que Chávez deje la presidencia cuanto antes. El primer movimiento de la campaña será la llamada «Toma de Caracas», que será el 10 de octubre y consistirá en una manifestación por la capital venezolana de las fuerzas de oposición, que contarán con el apoyo de refuerzos llegados del interior del país.
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Por su parte, Chávez dijo que la oposición está obsesionada con su salida del poder, lo que está generando una «crisis de locura» entre los empresarios, que ahora lo acusan de querer instaurar un régimen comunista. Informate más
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