Tras asesinato de su líder, talibanes juran venganza
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Una protesta luego de la muerte de Hakimulah Mehsud, donde criticaban que Estados Unidos rechaza el proceso de paz en Pakistán.
En el noroeste de Pakistán, las autoridades anticipan una nueva oleada de atentados en represalia. Los talibanes acusan al gobierno de Islamabad de colaborar en la "guerra" estadounidense "contra el terrorismo".
La muerte del líder talibán se produce en un contexto delicado. El primer ministro, Nawaz Sharif, debía enviar una delegación a las zonas tribales para una toma de contacto con los rebeldes con el fin de entablar negociaciones de paz. El premier consiguió recientemente que los grandes partidos del país diesen su acuerdo para negociar con los insurgentes con el objetivo de poner fin a los atentados que causaron miles de muertos desde la creación del Tehrik e Talibán Pakistán (TTP) en 2007, del cual Mehsud al cual Mehsud dirigía.
"Los ataques de drones siempre han saboteado los esfuerzos para mantener negociaciones de paz", declaró Imran Khan, el carismático jefe del PTI, el partido que dirige el Jíber Pakhtunkhwa, provincia vecina de las zonas tribales. "Esto demuestra que (Estados Unidos) no quiere la paz en Pakistán", dijo.
"El disparo del drone apuntaba a las negociaciones de paz, pero no vamos a dejar morir estas negociaciones", declaró este sábado el ministro paquistaní de Información Pervez Rasheed en rueda de prensa. "La guerra no hace más que avivar el fuego, nuestro gobierno quiere echar agua a la guerra y al fuego", por eso sigue siendo favorable a un diálogo con los talibanes, comentó.
"El futuro de las negociaciones de paz será difícil, será un desafío porque muchos actores intentan sabotearlas. Pero no debería haber motivos para que pueda con la voluntad del gobierno de avanzar", deseó Jan Achakzai, portavoz de la Jamaat Ulema e Islam (JUI-F), un partido islamista encargado de establecer el vínculo entre los rebeldes y el gobierno.
Las autoridades paquistaníes denunciaron oficialmente el ataque de "drone", que juzgan "contraproducente" y consideran un atentado a su soberanía. Pero, según varios responsables y documentos revelados en los últimos años, Islamabad dio su autorización para algunos de esos polémicos ataques e incluso pidió a Estados Unidos que apuntase a algunos blancos concretos.
"Pakistán juega un doble juego. Por un lado apoya a Estados Unidos y por otro quiere dialogar con nosotros. Dialogaremos con Pakistán cuando los disparos de drones hayan cesado", advirtió Azam Tariq, un comandante de los insurgentes.




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