2 de junio 2010 - 22:43

Tras superar un inconveniente, BP retomó los trabajos para contener la fuga de petróleo

BP agota las últimas posibilidades de frenar el derrame de crudo en el Golfo de México.
BP agota las últimas posibilidades de frenar el derrame de crudo en el Golfo de México.
La petrolera BP superó el miércoles un inconveniente en su esfuerzo más reciente por contener la fuga de crudo de uno de sus pozos en el Golfo de México, mientras sus acciones se estabilizaban y parte del enorme derrame amenazaba a Florida.

El más reciente plan de BP es extraer parte del crudo, con robots submarinos cortando lo que queda de la tubería ascendente averiada del pozo, para luego colocar una cúpula de contención sobre su salida y bombear el petróleo a la superficie.

Pero la sierra de diamante utilizada para cortar el ducto se atascó y BP empleó robots en el fondo marino, luchando durante horas para liberarla, aunque finalmente logró completar la tarea, dijo una fuente cercana a la operación.

Si la sierra corta las piezas restantes de la tubería y ofrece una suave superficie en la parte superior, BP colocará un tope de contención con un cierre hermético sobre la apertura para canalizar gran parte del petróleo. Se trata de una difícil tarea a una milla (1,6 kilómetros) de profundidad.

Mientras procedía el desesperado esfuerzo por contener la fuga, la marea negra se propagó aún más.

Bolas de alquitrán y otros restos del enorme y fragmentado derrame alcanzaron Islan Dauphin de Alabama, partes del Misisipi y estaban a menos de 16 kilómetros de las costas de Panhandle, al noreste de Florida.

El turismo y la industria de alimentos marinos, claves para esa zona, estaban en riesgo ante el mayor derrame en la historia de Estados Unidos.

Florida, que está entrando a su temporada de playa, está redoblando esfuerzos y preparándose para desplegar más barreras de contención y trabajos de limpieza costera. Funcionarios prevén que el derrame tocaría tierra en ese estado el viernes.

BP, que enfrenta ahora una investigación criminal, ha perdido un tercio de su valor de mercado o unos 67.000 millones de dólares desde el 20 de abril, cuando explotó la plataforma que perforaba uno de sus pozos matando a 11 personas y provocando el enorme derrame.

El último plan de BP para tapar la fuga, después de la fallida maniobra "top kill", es una luz de esperanza antes de agosto, cuando la firma espera tener listos los dos pozos de alivio que está perforando.

Este último intento aumentaría el flujo de petróleo, al menos temporalmente, antes de que la fuga pueda ser contenida.

Una parte de la playa de Dauphin Island, bien conocida por su arena blanca, estaba cubierta con manchas negras y un brillo de color naranja.

Cientos de trabajadores y cerca de 150 barcos estaban listos para colocar más barreras de protección alrededor de la isla, aunque estaban retrasados por el paso de un vendaval en el refugio turístico de la costa del Golfo de Alabama.

La cúpula de contención, construida con una junta en el fondo para ajustarse encima de la fuga y dejar afuera el agua marina, fue diseñada para capturar una gran porción del crudo y canalizarlo a través de una manguera a una embarcación en la superficie.

BP debe hacer dos cortes en el ducto ascendente del pozo, con el segundo clave para garantizar que BP consiga un sello limpio entre el tubo y la cúpula de contención.

La tapa también está equipada con válvulas para permitir a los operadores inyectar metanol o agua caliente, lo que evitaría la concentración de los hidratos de gas natural que hicieron fracasar un intento anterior.

Pero cortar el extremo de la tubería dañada podría aumentar el flujo de crudo en un 20 por ciento hasta que la cúpula sea instalada. Allen dijo que podrían pasar 72 horas para que el mecanismo comience a funcionar.

Hasta 19.000 barriles (o 3 millones de litros) de petróleo al día se han derramado en el golfo desde la explosión del 20 de abril que hundió la plataforma Deepwater Horizon.

La mancha de crudo en el Golfo de México ha superado al desastre del Exxon Valdez en las aguas de Alaska en 1989 como el peor derrame de petróleo en Estados Unidos.

La propagación de la marea negra coincide con el inicio oficial de la temporada de huracanes en el Atlántico, y los pronósticos indican que este verano boreal podría ser el más activo desde el 2005, cuando los huracanes Katrina y Rita asolaron la costa del Golfo.

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