Washington - Richard Nixon dijo una vez que la clave para que los republicanos ganen la Casa Blanca era presentarse como conservadores en la campaña para las primarias del partido y luego moverse al centro político en la elección presidencial. Pero esta vez, el presidente estadounidense, George W. Bush, se desvió de esa enseñanza.
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En las últimas elecciones, el mandatario se volcó a la derecha, movilizó a su base electoral predominantemente blanca y evangélica y cosechó suficientes votos como para cantar victoria. Así, Bush se convirtió en el primer candidato en obtener la mayoría del voto popular desde su padre, el ex presidente George Bush, en 1988.
Desde el comienzo de la campaña, la estrategia del jefe de sus asesores políticos, Karl Rove, fue maximizar la participación de la base natural republicana en lugar de apelar a los indecisos. Rove creía que la base del partido no había alcanzado su potencial en las elecciones presidenciales de 2000. Al mismo tiempo, Bush mantuvo sus constantes ataques contra Kerry, restándole el respaldo suficiente como para ganar los estados cruciales.
Rove dijo que unos 4 millones de cristianos evangélicos no acudieron a las urnas en la elección de 2000. Bush fortaleció su apoyo a inicios de este año al impulsar una enmienda constitucional para prohibir el matrimonio entre personas del mismo sexo, uno de los principales temas de la campaña. El martes, once estados aprobaron referendos prohibiendo dichos casamientos, la mayoría de ellos por márgenes elevados.
Los sondeos en boca de urna mostraron que 21% de los votantes mencionaron las «cuestiones morales» como el principal tema, casi tantos como los que hablaron de la economía y más que los que dijeron que el terrorismo era la cuestión más importante. Ese 21 por ciento votó en forma abrumadora por Bush.
Rove resumió su estrategia en una entrevista que concedió a la revista «New Yorker» este año. «Antes que nada, hay una brecha enorme entre la gente de fe», dijo. «Se vio en las encuestas de boca de urna de 2000, cuando la gente que practica su fe en forma frecuente y regular votó en forma abrumadora por Bush.
Forman una parte importante de la base republicana. Es fácil caricaturizarlos, pero esencialmente son sus vecinos que van a la iglesia en forma regular y cuya vida es una comunidad de su fe y a los que les preocupan los valores», añadió.
• Estados pobres
A Bush le fue particularmente bien en estados del «cinturón de la Biblia», como West Virginia, Kentucky y Arkansas, que hace sólo unos años eran vistos como territorio demócrata. En 1992 y 1996, Bill Clinton ganó en los tres distritos. Esos estados son relativamente pobres y tienen problemas económicos, pero Kerry casi no se esforzó para competir en ellos. El conservadurismo cultural de Bush, combinado con su posición fuerte en el sensible tema del derecho a la portación de armas, superó holgadamente los argumentos económicos.
Bush ganó Kentucky por 20 puntos porcentuales, West Virginia por 11 y Arkansas por 9, pese a que Clinton hizo un esfuerzo de campaña de última hora allí en nombre de Kerry.
Bush también pudo cosechar algunos votos de la comunidad judía de Florida gracias a su respaldo al primer ministro israelí, Ariel Sharon, obteniendo en Florida un par de puntos cruciales, de acuerdo con sondeos a boca de urna.
No todos los republicanos respaldaron la línea de Rove. Muchos hubieran preferido ver a Bush aproximándose al centro político y construyendo coaliciones políticas que dejen al país más unido tras la elección, cuya campaña ha sido muy divisoria. Claro, eso era antes de que la estrategia se probara acertada.
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