17 de noviembre 2003 - 00:00

Turquía y su dilema: Occidente o el Islam

Aunque nueve de cada diez turcos se oponen a la ocupación estadounidense de Irak y el gobierno impidió el uso de su territorio para abrir un frente norte en la guerra, desde abril pasan unos 2.000 camiones diarios de Turquía a Irak: alrededor de 60% de toda la ayuda humanitaria que entra en el país y de todas las necesidades logísticas de los 135.000 soldados estadounidenses allí desplegados.

A cambio de esta ayuda, Turquía ha recibido créditos del Fondo Monetario Internacional (FMI) por 8.000 millones de dólares y otros 324 millones del Export/Import Bank estadounidense para adquirir ocho helicópteros Sea Hawk y seis Black Hawk.


Donde el comisario de Exteriores de la Unión Europea, Chris Patten, ve «un gran ejemplo de compatibilidad entre el desarrollo democrático y el Islam moderado» tras el 11 de setiembre, la mayoría de los árabes ve la imagen autoritaria y antiislámica del secularismo kemalista.

Su ingreso en la OTAN, al lado de la República Federal Alemana y Grecia, en 1952 convirtió a Turquía en uno de los tres muros defensivos principales en Europa (la RFA y Noruega eran los otros dos) contra el expansionismo soviético.

«De puente entre el Este y el Oeste hemos pasado a punto de convergencia», decía el ministro turco de Relaciones Exteriores, Abdulá Gül, el 25 de setiembre en la Foreign Policy Association de EE.UU. Para demostrarlo citó el encuentro organizado el año pasado por Ankara entre los ministros de Exteriores de la Unión Europea y de la Conferencia Islámica; su esperanza en iniciar las negociaciones de ingreso en la UE en 2005; el aporte turco en las misiones de paz de Bosnia, Kosovo y, sobre todo, Afganistán; las reformas económicas y políticas internas para ser aceptados en la Unión Europea, y la cooperación estrecha con EE.UU. en la lucha contra el terrorismo y en la estabilización de Irak.

• Unidad

Estados Unidos ha incluido al Partido de los Trabajadores del Kirdistán (PKK) en su lista de grupos terroristas y ha formado una unidad especial contra el terrorismo kurdo dentro de Irak. En un informe publicado a finales de octubre, la Unión Europea aplaude los cambios legislativos del año pasado en Turquía, pero señala que todavía no han entrado en vigor, de modo que los kurdos siguen sin poder estudiar en su idioma, tampoco pueden usarlo en la radio y en la televisión, y los padres siguen sin poder poner a sus hijos nombres kurdos.

En su política exterior, Turquía ha pasado por tres fases desde
comienzos de los '70: aproximación al mundo árabe, aislamiento y crisis. Para ganarse el apoyo de sus vecinos prohibió el uso de sus bases a EE.UU. en la guerra árabe-israelí de 1973, ingresó en la Organización de la Conferencia Islámica en 1976 y autorizó la primera oficina de la OLP en Ankara en 1979.

Cuando los árabes se negaron a reconocer su ocupación de Chipre y su enfrentamiento con Bulgaria por la minoría turca, cambió de estrategia. En 1983 aprobó el gran proyecto Southeast Anatolia para regar 1,6 millón de hectáreas con aguas del Tigris y del Eufrates. Irak y Siria, los más perjudicados, montaron en cólera y empezaron a apoyar abiertamente a la guerrilla kurda.

• Firma

Aislados de Europa y de los árabes, los dirigentes turcos buscaron la salvación firmando un Acuerdo de Cooperación Militar y otro de libre comercio con Israel en 1996.

Con el respaldo de Israel y de EE.UU., en 1998 Turquía movilizó su ejército en la frontera con Siria y amenazó con atacar a este país si no cortaba su apoyo al PKK. En horas, el presidente Asad expulsó del país al jefe del movimiento kurdo, Ocalan, que fue detenido poco después.

Aunque nueve de cada diez turcos se oponen a la ocupación estadounidense de Irak y el gobierno impidió el uso de su territorio para abrir un frente norte en la guerra, desde abril pasan unos 2.000 camiones diarios de Turquía a Irak
: alrededor de 60% de toda la ayuda humanitaria que entra en el país y de todas las necesidades logísticas de los 135.000 soldados estadounidenses allí desplegados.

A cambio de esta ayuda, Turquía ha recibido créditos del Fondo Monetario Internacional (FMI) por 8.000 millones de dólares y otros 324 millones del Export/Import Bank estadounidense para adquirir ocho helicópteros Sea Hawk y seis Black Hawk.

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