Un arrepentido comienza a develar el caso Enron
-
Marco Rubio viaja al Vaticano para recomponer la relación tras las críticas de Donald Trump al Papa León XIV
-
Irán exhibe un mapa con su control militar sobre Ormuz en plena disputa con EEUU
En tanto, mientras la prensa aventura que el escándalo podría tener connotaciones políticas mayores al del caso Whitewater que atormentó a Bill Clinton, la Casa Blanca salió a exigir al Congreso que no politice el tema.
David Duncan fue el ejecutivo de la firma de auditoría que dio la orden desesperada, el 23 de octubre último, de destruir miles de documentos que contaban los contactos Enron-Andersen después de haber sabido que la SEC, la agencia que controla la Bolsa, había iniciado una investigación.
Según Andersen, la orden de destruir los papeles la dio Duncan -quien fue despedido- por decisión propia, pero éste dijo a los legisladores que actuó por órdenes superiores y comenzó a contar lo mucho que sabe.
• Colaboración
«Mi cliente está colaborando -dijo el abogado de Duncan, Robert Giuffra-, y su posición es que no hizo nada equivocado: sólo cumplió órdenes.» Mientras, fuentes del Congreso se negaron a confirmar rumores de que ya hay negociaciones para dotarlo de inmunidad a cambio de sus secretos.
Acorralado por el escándalo, el presidente de Andersen -una de las cinco mayores sociedades de auditoría del mundo-, Joe Berardino, hizo comprar una página en los diarios más importantes y publicó ayer una carta abierta a los clientes para asegurar que la sociedad «dará todos los pasos necesarios para mantener la confianza en la integridad» de la firma.
Pero los problemas para la Andersen parecen acumularse. Una sociedad petrolera de Oklahoma, la Samson Investment, inició una acción legal declarándose dañada por la frustrada vigilancia que Andersen realizó sobre Enron.
Según los analistas, esto prenuncia una avalancha de problemas judiciales para la firma.




Dejá tu comentario