30 de marzo 2007 - 00:00

Un asesor de Bush en la mira por escándalo de los fiscales sorprende a la prensa con un "rap"

Un asesor de Bush en la mira por escándalo de los fiscales sorprende a la prensa con un rap
Acosados como están desde todos los flancos, los máximos funcionarios estadounidenses, empezando por el propio presidente y siguiendo con su principal asesor, decidieron recurrir al humor y reírse de sus propias desgracias.

La puesta en escena, durante la cena de los corresponsales de radio y televisión de la Casa Blanca la noche del jueves no tuvo desperdicio y se ha convertido hoy en la comidilla de la "blogosfera" y los programas de televisión.

La estrella de la noche fue, de lejos, Karl Rove, el hombre al que en Washington llaman el "cerebro de Bush", y cuyo título oficial es el de principal asesor político del presidente estadounidense, George W.Bush.

Ataviado con pajarita y traje de gala, Rove movió el esqueleto a ritmo de rap y fue bautizado con el nombre artístico de "MC Rove" (el maestro de ceremonias Rove) por parte de los humoristas que amenizaron la velada.

"¿Cuál es tu nombre?", "Soy MC Rove", repitió el asesor de la Casa Blanca una y otra vez, mientras se contoneaba por el escenario.

La actuación de Rove, cuya calvicie, oronda figura y gafas de burócrata no se ajustan, precisamente, al perfil típico de estrella del rap, finalizó con una rotunda ovación.

El asesor presidencial de 56 años es el arquitecto de las dos victorias presidenciales de Bush y aparece retratado con frecuencia en los medios como un funcionario implacable.

Rove está en el punto de mira del Partido Demócrata por la dimisión de ocho fiscales federales, que según los demócratas obedeció a motivos políticos.

Bush, que se mostró ayer especialmente inspirado, hizo referencia durante el discurso que pronunció en la cena de gala al espinoso asunto: "Tengo que admitir que realmente metimos la pata con la forma en la que despedimos a esos abogados", dijo en tono irónico.

"Cuando la gente simpatiza con los abogados, sabes que la has fastidiado", añadió. Su discurso arrancó con un espíritu igualmente humorístico.

"Hace un año mi nivel de popularidad estaba en el 30 por ciento, mi candidato al Tribunal Supremo se había retirado (de la contienda) y mi vicepresidente había disparado a alguien", aseguró el jefe de Estado, para añadir: "Esos eran los buenos tiempos".

Bush también dejó constancia de lo mal que se lo hace pasar la prensa al decir que las cosas han llegado a tal extremo que "a veces le doy la palabra a Helen Thomas para escuchar una voz amiga".

Thomas es una veterana corresponsal de la Casa Blanca y es famosa por acribillar al presidente de turno sea quien sea.

Hizo alusión también a que sus días en el poder están contados al decir que "tengo 664 días restantes en la Casa Blanca, o sea que técnicamente soy un trabajador temporal", una clara referencia a su programa de emitir permisos temporales para permitir la entrega de inmigrantes en el país y atajar así el flujo de indocumentados.

Entre sus planes para después de la presidencia está el de escribir un libro, que tendría menos que las "10.000 páginas" que las de las memorias de Bill Clinton y que podría llevar el título de "Los martes con Cheney".

Al final de su discurso dejó el humor a un lado, para referirse al portavoz de la Casa Blanca, Tony Snow, que fue operado recientemente tras una recurrencia del cáncer que sufría.

"Cuando Tony me llamó y me dijo los resultados de su operación se me cayó el alma a los pies, pero sé que Tony es un luchador", apuntó, para concluir que "Tony, todo el mundo espera el día en el que vuelvas a la Casa Blanca".

Dejá tu comentario

Te puede interesar