Kassel, Alemania (Reuters, ANSA) - Un alemán confesó ayer haber matado y comido a una víctima voluntaria, contando en pleno juicio que la experiencia fue «como tomar la comunión» en un servicio religioso.
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Al comienzo del juicio por asesinato en Kassel, en la región central de Alemania, Armin Meiwes, de 42 años, ofreció un relato completo del homicidio, que ha ganado notoriedad mundial como «el caníbal de Rotennburgo», por la población donde vivía. Con un testimonio tan franco que provocó arcadas entre el público presente, Meiwes dijo que había enterrado las entrañas de la víctima, pero se había quedado con el cráneo y carne que guardó en bolsas de plástico en el congelador.
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