México DF - «¡No al aborto!», gritaban cerca del Parlamento capitalino opositoresal proyecto que se votó ayer, frase que los simpatizantes de la despenalización en la Ciudad de México completaban con un «...¡clandestino!» aun más fuerte, en un clima de tensión creciente.
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Cientos de policías crearon un cerco alrededor del recinto legislativo, que la mayoría de los manifestantes no pudieron cruzar, pero aun así desde las vallas de seguridad instaladas a dos cuadras del recinto, la guerra de consignas y hasta insultos entre unos y otros crecía a medida que pasaba la mañana.
«¡No a la muerte!», se desgañitaba el grupo de antiabortistas, compuesto por enfermeras jóvenes, amas de casa con hijos pequeños, comerciantes y católicos. «...¡De las mujeres!», contestaban con más fuerza los simpatizantes del proyecto que destipifica el aborto como un delito si se realiza en las 12 primeras semanas de gestación.
«¡Malditos mochos (conservadores). Fascistas!», espetaba un hombre alto y gordo bañado en sudor. «¡Te hubieran abortado a ti, asesino de mierda!», le respondía nervioso otro hombre.
En medio de la batalla de decibeles, Jimena López, una enfermera de 25 años defendía su posición. «Quiero que se respete el derecho fundamental de la vida y después no me quiero convertir en una asesina. Me temo que si aprueban esto nos quitarán el derecho de objeción de conciencia y entonces qué va a pasar, que me tendré que dedicar a otra cosa y eso tampoco es justo», explica acompañada de otras seis de sus colegas.
Otros manifestantes lograron llegar hasta las escalinatas del recinto, dominado por el Partido de la Revolución Democrática (PRD, izquierda). Desde ese punto, un centenar de personas instaló grandes altoparlantes en las que se escuchaba permanentemente el llanto de un bebé.
«¿Qué parte del 'no matarás' es la que no entiendes?», «¿Te gustaría sentir un baño de ácido?», decían algunos de los letreros de los opositores.
Estudios científicos presentados por los partidos han condimentado el fuerte debate, que también se extendió a programas especiales de televisión.
«Hasta la semana número 12 no hay sistema nervioso, entonces no hay tal asesinato», replica en la manifestación Margarita Campuzano, del Instituto de Mujeres del Distrito Federal, mientras una niña con una pancarta que dice «No me mates, no quiero morir» es empujada hacia la funcionaria.
La jornada de ayer fue precedida el domingo por una inusual marcha protagonizada por sacerdotes.
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