Un estudiante coreano fue autor de la matanza. ¿Móvil pasional?
No está aún confirmado, pero varios indicios sugieren que el joven surcoreano Cho Seung-Hui perpetró el lunes la peor matanza de estudiantes en la historia de EE.UU. en reacción a un desengaño amoroso. La revelación de la identidad de este joven, conocido en Virginia Tech por su inestabilidad emocional, causó escozor en la comunidad de estudiantes extranjeros, algunos de los cuales temen actos de represalia o que se les cierren las puertas de ese país. En medio de la divulgación de detalles macabros y dramáticos, el dolor no cede y vuelve nuevamente al debate público la facilidad con la que cualquier persona puede adquirir armas.
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George W. Bush y su
esposa ayer durante la
ceremonia en homenaje a
las víctimas de la Universidad
Virginia Tech. El
presidente se mostró desde
el inicio de la crisis cerca de
los estudiantes y sus
familias.
El estudiante surcoreano, residente legal en EE.UU. desde que tenía ocho años y que cursaba el último año de una licenciatura de Filología Inglesa en la Universidad (ver aparte), había comprado, según atestigua un recibo encontrado en su mochila, una pistola en marzo.
El diario «Chicago Tribune» agregó que el surcoreano había mostrado recientes señales de «comportamiento violento y aberrante», incluyendo asediar a mujeres y prender fuego en una residencia de la universidad. Asimismo, un profesor de la institución aseguró que Cho escribía obras de teatro con escenas de «violencia macabra» por lo que le habían recomendado asistencia psicológica.
Su rostro quedó muy desfigurado tras su suicidio, por lo que para su identificación se recurrió a las huellas digitales y a los registros de inmigración.
Antes de matarse dejó un reguero de muerte en la residencia de estudiantes y en al menos cuatro aulas y un pasillo de la Facultad. Entre los fallecidos se encuentran profesores y estudiantes.
Según contaron los sobrevivientes, el asesino cerró varias salidas del edificio con cadenas y candados, y después fue vaciando sus cargadores aula por aula. La primera clase, y donde al parecer se registraron más víctimas, fue una de alemán, en la que el asesino disparó a la cabeza del profesor Chris Bishop antes de abrir fuego sobre los alumnos. En otras aulas algunos alumnos huyeron por las ventanas. Otros intentaron bloquear las puertas con sus cuerpos, en algunos casos con resultado fatal.
Hasta el momento se desconoce el motivo que pudo llevar al joven a cometer los asesinatos, aunqueversiones de los medios locales indicaron que podría tratarse de una venganza por un desengaño amoroso. Según comentaron algunos estudiantes, en la residencia Cho iba de habitación en habitación buscando a su ex novia. Allí asesinó a Emily Hilscher y a un joven llamado Ryan Clark, quien estaría involucrado en el triángulo.
La universidad ofreció ayuda psicológica en el campus e instaló una unidad de tratamiento de crisis. En medio del horror, no faltaron las críticas de estudiantes y familiares a la dirección de Virginia Tech. Muchos alumnos censuraron que, tras el primer incidente, no se suspendieran las clases ni se diera un aviso de peligro hasta dos horas después, cuando el agresor volvió a atacar,y eso sólo a través de un correo electrónico.
En una conferencia de prensa, tanto el presidentede la Universidad, Charles Steger, como representantes policiales obviaron ayer responder a preguntas sobre su reacción inicial. La matanza volvió a reabrir el debate sobre la regulación de la tenencia de armas en EE.UU., un país en el que las leyes sobre el control de armas de fuego son muy permisivas (ver aparte). Mientras tanto, los líderes del mundo entero reaccionaron ayer con consternación y solidaridad frente a la masacre. El papa Benedicto XVI, la reina de Inglaterra Isabel II, el presidente francés, Jacques Chirac, la canciller alemana Angela Merkel, los dirigentes de Canadá, Australia, España, Italia e incluso de Irán, dieron su pésame.




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