31 de enero 2008 - 00:00

Un moderado ante su mayor desafío

Roma (EFE) - El presidente del Senado italiano, Franco Marini, es un hombre de consenso procedente del sindicalismo y miembro de Acción Católica.

Con una discreta presencia en los medios de comunicación, su imagen dio la vuelta al mundo la semana pasada cuando las emisoras de TV recogieron la convulsionada sesión en la que se le retiró la confianza a Romano Prodi.

«¡Esto no es una taberna!», gritó Marini al final de esa sesión para reprobar a los senadores del centroderecha que festejaban el triunfo descorchando champagne y engullendo mortadela, fiambre con el que se apoda despectivamente a Prodi. Pero su imagen en Italia es la de un hombre de consenso y ayer, cuando se conjeturaba aún si sería él el encargado de intentar formar un gobierno de transición, hasta el portavoz de Silvio Berlusconi, Paolo Bonaiuti, reconocía que «es una persona muy capaz», «excelente» y «la más indicada para negociar».

Esa imagen trasciende el mundo político y el presidente de la patronal italiana, Luca Cordero de Montezemolo, también resaltó su «gran capacidad», además de asegurar que es «una persona que tiene el sentido del bien común y del trabajo en equipo».

Nacido en la localidad de San Pío delle Camere, en la provincia de L'Aquila, en la región de Abruzzo, en el centro de Italia, el 9 de abril de 1933, Marini comenzó su actividad política a mediados de los años 50. En esa época se enroló en las filas de la Democracia Cristiana y desde entonces ha estado siempre adscrito a los movimientos más sociales del catolicismo.

Esas actividades lo llevaron en 1965 a ingresar en la Confederación Italiana de Sindicatos de los Trabajadores (CSIL), donde fue adquiriendo un papel cada vez más destacado hasta ser su secretario general entre 1985 y 1991.

Marini llegó después, en 1992, al Parlamento cuando obtuvo un escaño en las filas de la Democracia Cristiana, que revalidó en 1996 dentro del Olivo, la aventura de centroizquierda que llevó al primer gobierno de Prodi.

En 1999 fue elegido eurodiputado y entró a formar parte de La Margarita, formación política centrista, que se integró en La Unión, la segunda aventura del centroizquierda con la que Prodi llegó de nuevo al poder, en 2006, y que acaba de concluir la semana pasada. Fue ese año cuando consiguió la presidencia del Senado en una dura pugna con el incombustible Giulio Andreotti; una pulseada en la que ambos fueron arietes, el primero del centroizquierda y el segundo del centroderecha, por regir esa Cámara.

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