Washington- El futuro tono de la política exterior-de EE.UU. frente a sus adversarios, y qué hacer para propiciar un cambio democrático en Cuba, enfrenta a los aspirantes presidenciales.
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Como en otras ocasiones en la recta final de las primarias, los tres aspirantes presidenciales se enzarzaron en un agrio debate sobre el papel que debe jugar Estados Unidos en el mundo, en aras de la seguridad y prosperidad.
El senador demócrata Barack Obama está en la diana de los republicanos por mostrarse dispuesto a dialogar con los líderes de Irán, Cuba y Corea del Norte. (En tanto, una de sus principales consejeras, Susan Rice, fue ayer más allá al prometer «dar vuelta la página respecto de nuestras relaciones con Cuba».) Apelando al sentimiento anticastrista de la comunidad cubana en el exilio, el senador republicano John McCain atacó el martes por segundo día consecutivo a Obama, quien dijo en un debate el año pasado que estaría dispuesto a reunirse con el líder cubano, Raúl Castro.
McCain, cuyo partido buscaproyectar una imagen de dureza contra las dictaduras, afirmó que una reunión semejante pondría en peligro la seguridad de EE.UU. y que, si llega a la Casa Blanca, su política no será de apaciguamiento con La Habana.
La liberación de presos políticos, elecciones con supervisión internacional y la pluralidad política en la isla serán sus prioridades, afirmó McCain, arrancando aplausos de la audiencia en Miami.
Pero para la campaña de Obama, McCain sólo ofrece «un tercer mandato» del presidente George W. Bush, o la continuidad de una política exterior «que ha fracasado durante décadas». Así, Obama señaló que McCain « convenientemente dejó afuera el hecho de que hace ocho años él mismo pidió negociar un fin al embargo».
La opción de los votantes es clara: una política que no ha logrado la libertad en Cuba o un nuevo rumbo a través de una «diplomacia directa y con principios», sin restricciones para los viajes y remesas de los cubanos en el exilio, precisó Obama en un comunicado.
En otras ocasiones, Obama fue incluso más combativo al señalar que fue precisamente una política de acercamiento de EE.UU., bajo gobiernos republicanos, la que logró, por ejemplo, el derrumbe del Muro de Berlín.
La senadora Hillary Clinton, que lucha febrilmente por su supervivencia política en esta contienda, no respondió directamente a los ataques de McCain. Pero sí afirmó en un comunicado que el liderazgo en Cuba se encuentra ante la coyuntura de continuar «las fallidas políticas del pasado que han suprimido las libertades democráticas y el desarrollo económico, o tomar un paso histórico para incorporar a Cuba en la comunidad de naciones democráticas».
Clinton repitió su promesa de que, si gana en noviembre, buscará un acercamiento con los aliados de EE.UU. en América latina y Europa para lograr «una transición pacífica a la democracia» en la isla.
«Estados Unidos debe perseguir una política activa para promover la causa de la libertad, democracia y oportunidad para el pueblo de Cuba. Esa es la política que yo perseguiré como presidente», puntualizó la senadora demócrata por Nueva York.
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