Saddam Hussein Abdelmayid Abdalgafar nacióel 28 de abril de 1937 en el seno de una familia-árabe sunnita en una pequeña aldea cercana a Tikrit. Fue en esa localidad, cuna de Saladino, donde comenzó a soñar con imitar a este guerrero kurdo que derrotó a las Cruzadas y conquistó Jerusalén.
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Saddam, huérfano de padre, se crió en casa de su tío Jairalah Tulfah, un oficial del Ejército que había sido expulsado de las Fuerzas Armadas por participar en una conspiración pro nazi en 1941. Este hecho fue fundamental en su formación política, ya que creció en un ambiente dominado por un nacionalismo árabe profundamente anticolonialista.
Su tío fue quien se encargó de que estudiara en el liceo Al-Jarj de Bagdad. Entró en el partido Baas -socialista árabe- con apenas 20 años, aunque tuvo que huir del país en 1959 al fracasar un atentado contra el general Kasem en el que él había participado. Herido al responder los guardaespaldas de Kasem, logró huir, esconderse y exiliarse en Siria. Cuando regresó al país en 1963, su influenciadentro del partido no dejó de crecer, pasando de jefe de los servicios de seguridad a ocupar una de las secretarías adjuntas.
Desde esta posición participó en el golpe de Estado de 1968, al lado de su tío Al-Baker, y el 16 de julio de 1979 en otro que lo llevó a la Presidencia. Este fue el período «dorado» de Sadam, en el que aprovechó los recursos petrolíferos.
Admirador de Stalin, realizó apenas llegó al poder una profunda purga dentro del Baas utilizando el férreo control que ejercía sobre los servicios secretos.
Entre 1980 y 1988 lanzó una guerra contra la vecina Irán después de que este país no aceptara conceder a Irak una salida al mar. En esta guerra recibió ayuda estratégica de inteligencia militar por satélite de Estados Unidos, y apoyo financierode Kuwait y Arabia Saudita ante el temor de que Irán dominara la región a través de la religión. El estancamiento militar lo obligó a firmar la paz.
Apenas cuatro años después, en agosto de 1990, Hussein invadió y se anexó Kuwait. A la ayuda del pequeño país petrolífero acudió EE.UU. liderando una coalición internacional que, tras la Guerra del Golfo, consiguió que Irak se retirara de Kuwait, aunque no acabaron con el poder del dictador.
Primeros ataques
El 20 de marzo de 2003, y tras sucesivos ultimátums por parte de la ONU y EE.UU., que pedían al dictador que entregara las armas de destrucción masiva que supuestamente ocultaba, las tropas aliadas lanzaron los primeros ataques sobre Irak. De esta forma comenzó la segunda guerra del Golfo.
Apenas 20 días después, el 9 de abril, iraquíes y estadounidenses derribaban la estatua de Hussein erigida en la plaza Al-Ferdaous, junto al Hotel Palestine, en pleno centro de Bagdad. Un acto simbólico -e histórico- retransmitido en directo por las cadenas de televisión a todos los rincones del planeta como testimonio de la caída del régimen de Saddam.
A pesar de convertirse en uno de los objetivos más escurridizos con los que jamás se toparon los soldados estadounidenses, Saddam Hussein continuó desafiando a EE.UU. al realizar periódicas apariciones, casi siempre a través de mensajes grabados para que fueran emitidos en radio o televisión. Los servicios de inteligencia estadounidenses otorgaron autenticidad a algunas de las grabaciones difundidas, como la del 17 de julio con motivo del 35° aniversario del partido Baas o la del 20 de julio llorando la muerte de sus hijos Uday y Qusay.
Saddam Hussein fue capturado el 14 de diciembre de 2003 por tropas estadounidenses en Ad Daur en su ciudad natal de Tikrit, al norte de Bagdad.
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