5 de junio 2003 - 00:00

Una Justicia realista para mejor empresa en Corea

En la Argentina andamos descabezando cúpulas de uniformados mientras en Chile firman acuerdos con Estados Unidos que les dan, por sí solos, dos puntos más de PBI (175.000 puestos nuevos de trabajo). En la Argentina andamos sancionando leyes para evitar que los acreedores extranjeros controlen empresas criollas «culturales», aunque sea para mejorarlas y desplazar a malas conducciones administrativas que las endeudaron. (Por ejemplo, un multimedio próspero como «Clarín», endeudado en 2.000 millones de dólares por haber sido siempre pésimamente gerenciado, en forma delictiva además, y teniendo que cobijarse hoy en el gobierno para que le saque leyes antijurídicas que no existen en el mundo.)

En Corea del Sur -un modelo de desarrollo económico y prosperidad en el plano internacional- un juez autorizó a desplazar el mal gerenciamiento de la más popular empresa de gaseosas local (Jinro) porque un acreedor extranjero lo pidió. No consideró el magistrado si era una empresa «culturalmente coreana» o no sino una empresa mal administrada, con exceso de endeudamiento, que sin correcta dirección a mediano plazo iba a terminar quebrada.

En la Argentina creamos más tribunales para perseguir evasores. Si se prueba que evade, es delito sin «tribunales especiales». Si se los crea es para ejemplificar con un «pez gordo», cuando el grueso de la evasión no viene de los «grandes» sino de centenares de miles de pequeños y medianos productores y comerciantes que no evaden ni tienen trabajadores en negro por «deporte» sino porque si pagan toda la carga impositiva tienen que cerrar. El «pez gordo» es táctica vieja y nunca surte efecto porque el pequeño y mediano evasor sabe bien que no es, precisamente, «grande». En Italia y Alemania -donde también hay evasores, es obvio- hicieron un blanqueo de capitales en el exterior. Lograron 25.000 y 40.000 millones de dólares sin preguntarle ni cuándo lo sacó ni dónde lo tenía al presentante. Alemania les recargó algo. Italia nada, porque le interesaba el ingreso. En la Argentina estamos averiguando por qué alguien sacó dinero al exterior en 2001 cuando estaba permitido y era absolutamente legal hacerlo. ¿De qué sirve, más allá de satisfacer a algún marxista resentido?

En Corea del Sur, Chile, Italia, Alemania y decenas de otros países hay gobiernos liberales o socialistas progresistas. En la Argentina al gobierno Kirchner le aconsejan el «socialismo a la Fidel Castro» de Cuba, uno de los países más pobres del mundo. Así vamos.

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