Una marea humana alentó a Chávez de cara a su mayor desafío: Capriles
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Chávez instó a sus seguidores a acudir "a votar temprano para que al mediodía el triunfo sea incuestionable".
Chávez, Chávez, Chávez. Clonado en millones como en un libro de Huxley. Aros con el rostro de Chávez, remeras con la leyenda «¡Vivirás y vencerás!»; gorras con la cara de Bolívar, gorras con diez dedos movibles. Rojos. «Son los 10 millones de votos que vamos a sacar», explica a Ambito Financiero Neorvis Rondon, una maestra que se vino desde Maracaibo con sus familiares y acababa de comprar ese adminículo.
En una calle lateral, un camión con la leyenda «Areperas socialistas» despachaba arepas, las tortitas de pan de los venezolanos. «Viajamos ocho horas desde Estado Monagas: todas las areperas del país estamos presentes aquí», señala Euclides, el encargado del camión arepero. Tiene 25 años y es tan chavista como toda su familia. «Vendemos cerca de 300 arepas por día, pero hoy ya van 400 y estimamos vamos a llegar a 1.300», agrega, optimista. A 3 bolívares cada una, su precio es imbatible frente a los 20 bolívares que cuestan en cualquier bar.
Después, en la tarde, los venezolanos vieron al Chávez de siempre. O el de antes del cáncer. Fuerte, aparentemente recuperado, desafiando a la inclemencia de la lluvia, empezó cantando a capela las primeras estrofas del himno venezolano. La multitud coreó. «Le doy gracias a Dios y a la vida por tanto: ¡aquí está Chávez, de pie, con ustedes!», siguió. Otra ola y el rugido del «¡Uh, ah, Chávez no se va!».
Y luego, lo de siempre, la invocación a la juventud, el pedido de convertir «esta avalancha bolivariana de hoy en una avalancha de votos el domingo», y el ineludible denuesto al adversario que, para Chávez, no tiene nombre. «¿Quién es el candidato neoliberal?», preguntó. «El majunche», respondió la ola. ¿Quién es el candidato de los ricos y corruptos?». «El majunche», repitió la ola. «Creen que el Gobierno del majunche impulsaría la misión (social) de Barrio Adentro, que un Gobierno de ricachones impulsaría una Misión Mercal (mercados de precios populares)? Claro que no», apresuró.
Pidió disculpas, «sin duda he cometido errores», y prometió «no fallarle a la juventud venezolana». «Vayan a votar por la vida, por la patria, por el futuro», exhortó, «no los defraudaré». Se despidió con la frase del Che Guevara, «¡Hasta la victoria, siempre!». Un cierre de revolución bolivariana.
Por su parte, Capriles culminaba su frenética campaña casa por casa visitando los estados Cojedes (centro), Apure (suroeste) y finalmente Lara (noroeste), donde anoche celebró su último acto. «Que aquí nadie se quede sin votar, pero que todos ustedes lleven también a otras personas a votar», dijo Capriles a sus seguidores en la primera parada en la ciudad de San Carlos, Estado Cojedes.
«A partir del próximo domingo aquí nadie va a tener que ponerse la franela de un color para poder ejercer sus derechos», dijo.





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