Una sheriff de 20 años en pueblo azotado por narcos
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La universitaria Marisol Valles es madre de un bebé.
Pero Valles sabe que con los pocos recursos de que dispone su tarea no puede ser combatir a los poderosos carteles de Juárez y de Sinaloa, que según el gobierno están detrás de la mayoría de los homicidios cometidos en la zona.
Esa tarea le corresponde al Ejército y a la policía federal, admite. Valles dice que se enfocará en recuperar la tranquilidad en los espacios públicos y para ello ya comenzó a recorrer escuelas y en algunos barrios ha entrado casa por casa para presentarse.
"He sido bien recibida por las personas y se que me ayudaran, que van a colaborarme para encontrar soluciones a los problemas de seguridad", explica.
En miles de pueblos mexicanos los policías municipales, escasos, mal armados y con sueldos irrisorios, terminan por ponerse al servicio de narcotraficantes, reconoce el gobierno que desde 2006 involucró al ejército y la marina de guerra en una ofensiva contra los siete carteles que operan en el país, que deja hasta ahora 28.000 muertos.
Una reforma constitucional está en trámite para obtener que los 160.000 uniformados de 2.500 policías municipales pasen bajo el mando de los gobiernos estatales.
Los policías municipales son casi el 40% de los 433.000 policías con los que cuenta México. De ese total sólo 33.000 son policías federales, los más directamente involucrados en la lucha contra delitos como el narcotráfico.
Valles, que dice se demoró un mes en aceptar el cargo y que sólo lo hizo tras consultarlo con su familia, parece estar segura del reto que aceptó.
"Creemos en su capacidad", dice Andrés Morales, secretario de la alcaldía del pueblo, al explicar por qué fue designada. "Le duele el tema social, pero no se queda ahí, propone soluciones", explica.




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