Violencia en Francia se traslada ahora a Bélgica
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Lyon, donde se ha montado un fortísimo operativo policial, es una de las ciudades francesas en las que la violencia étnica persiste y es más inquietante.
Para el director de la Dirección General de la Policía Nacional, Michel Gaudin, «las cosas deberían normalizarse rápidamente», tras constatar una «gran calma», aunque una treintena de ciudades siguen bajo el toque de queda, cuatro días después de la declaración del estado de emergencia en el país.
Los bomberos por su parte, tuvieron su noche más tranquila en ocho días con 1.160 intervenciones, confirmó el director de defensa y de la seguridad civiles, Christian de Lavernée.
No obstante, la tensión estaba latente en Lyon ( centroeste), la tercera ciudad del país, donde se prohibió toda concentración después de que el sábado por la tarde decenas de jóvenes se enfrentaran a la policía en el centro de la ciudad.
A pesar del toque de queda para menores impuesto el sábado por la noche en Lyon y sus alrededores, ardieron más de 60 vehículos y un cóctel molotov fue lanzado, sin estallar, contra la gran mezquita de la ciudad.
En la tarde de ayer, dos vehículos fueron incendiados en los suburbios de la ciudad y varios autobuses apedreados.
Estrasburgo (Este) y Toulouse (Sudoeste) también fueron escenario de la violencia en la noche del sábado al domingo. En el Oeste se quemaron 72 vehículos, un número muy inferior a los días precedentes.
La policía procedió a 212 arrestos en la última noche, lo que eleva el saldo de detenidos desde el inicio de los disturbios a 2.652.
En tanto, la periferia de París parecía tranquilizarse, aunque dos policías fueron heridos -uno de ellos tuvo que ser hospitalizado- y 76 vehículos fueron calcinados frente a 86 el viernes.
En cambio, no se señalaron incidentes en la ciudad de París, donde las autoridades prohibieron cualquier concentración hasta ayer a la mañana por miedo a que jóvenes procedentes de los suburbios llegaran a manifestar su ira.
Unos 3.000 policías vigilaban la ciudad y las líneas de trenes regionales o de metro fueron sometidas a una estricta vigilancia.




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