Violentos enfrentamientos en Afganistán: 90 muertos
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Pese a que las cifras demuestran la superioridad de las tropas de Kabul, la inseguridad reinante ha tenido un efecto desastroso sobre la población de la región.
"Llevaremos la seguridad a este lugar. Es una necesidad absoluta", prometió el comandate Toby Jackman, portavoz de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF) de la OTAN.
La ISAF -responsable desde el 31 de julio de las acciones militares de las tropas internacionales en el sur de Afganistán- propone una estrategia que mezcla las operaciones armadas con ayudas al desarrollo para los habitantes de la zona, que sufre la peor ola de violencia desde la caída del régimen ultra islamista de los estudiantes de teología (talibanes), a finales de 2001.
Pese a los 10.000 hombres de la ISAF en la parte meridional afgana -en su mayoría canadienses, británicos y holandeses- los rebeldes prosiguen con sus ataques, reclutando milicianos entre los habitantes de la zona y en Pakistán.
El ataque del sábado fue obra de entre 100 y 150 "insurgentes" -término que la OTAN usa para designar tanto a los talibanes como a los traficantes de droga-, que atacaron a una patrulla del ejército afgano en la provincia de Oruzgan, cercana a Kandahar.
En ese ataque murió un militar estadounidense, otro afgano y otros tres norteamericanos resultaron heridos.
Mientras tanto, en el este de Afganistán -bajo el control de la coalición liderada por Estados Unidos- la violencia sigue siendo también endémica.
El sábado, tres militares estadounidenses murieron tras el estallido de una bomba artesanal contra su patrulla, que posteriormente entabló "violentos combates" con "un grupo de extremistas talibanes".
El oeste de Afganistán es más tranquilo pero no exento de violencia, como demuestra un ataque llevado a cabo el sábado por un grupo de talibanes que costó la vida a seis policías afganos y a cuatro rebeldes.




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