28 de septiembre 2005 - 00:00

Visita a una feria sólo para millonarios

Una mujer posa junto a un lujoso helicóptero en la Feria de los Millonarios de Moscú.
Una mujer posa junto a un lujoso helicóptero en la Feria de los Millonarios de Moscú.
Moscú - «¡Bienvenidos a la Feria de los Millonarios en Moscú! Aquí, no hay policía fiscal. ¡Sólo productos de lujo y usted!», exclama un presentador en smoking. Sus palabras se perdieron en un mar de aplausos de hombres vestidos con trajes a medida y sus compañeras con vestidos de noche y diamantes.

Unas 25.000 personas, millonarios o quienes sueñan con serlo, habrán pasado
entre el 24 de setiembre y hoy por el centro de exposiciones Crocus-Expo, en el nordeste de la capital rusa, para contemplar o comprar productos de las grandes marcas, imprescindibles para la «dolce vita», desde helicópteros hasta casas, caballos pura sangre y antigüedades, joyas y pieles.

La Feria de los Millonarios, que comenzó a celebrarse hace tres años en Amsterdam, Holanda, abrió el sábado en un ambiente de glamour en Moscú, con un concierto del británico Bryan Ferry. Cien marcas de lujo, rusas e internacionales, están presentes en el evento. El programa incluye desfiles de moda, ensayos de autos, muestras gastronómicas, danzas gitanas y conciertos de rock.

«Los invitados se encuentran en un mundo de hadas. Es algo entre un supermercado y Disneylandia», dijo Ives Gijrath, fundador de la Feria. «El objetivo principal de la Feria es vender productos. Para los clientes es una excelente posibilidad de encontrar bajo el mismo techo aviones, yates, caballos y joyas», explicó la directora del evento, Bettina von Schlippe.

• Compradores

Un perfume de habanos flota alrededor de los puestos delante de los cuales los invitados VIP se pasean, con una copa de champagne en la mano.

El célebre jugador ruso de hockey Pavel Bouré, uno de los raros invitados en jeans y remera, habla con amigos ante un nuevo Mercedes. «¿Comprar algo en la Feria de los Millonarios? ¿Por qué no? Hay muy lindos objetos. Y muchas personas en Rusia pueden ahora permitírselo», sostuvo.

«Todo lo que se hace para la clientela VIP en Moscú está por encima de lo que se hace en otros sitios», destaca el empresario belga
Alexandre Poelmans, impresionado por la « dimensión» del evento.

Pero para muchos, la Feria es sobre todo una «toussovka» (una velada mundana) en la cual cada uno, vendedor o cliente, quiere mostrar a los demás su éxito y su riqueza.

«Es una feria de vanidades. Gastamos casi 15.000 euros sólo para crear nuestro puesto, pero no esperamos ningún contacto serio. Participamos en la Feria para mantener nuestra imagen», confesó uno de los participantes, que pidió no ser identificado.

«Recorrí todos los puestos, pero no veo nada nuevo», suspira con decepción
Irina Stoliarova, directora del centro de diseño de Rosbank. «Y hay tanta gente aquí, mucho más de lo que debería haber, y tan poco lugar, que no hay ninguna posibilidad de acercamiento individual para el cliente», agregó, entre algunos empujones de otros visitantes que quieren recorrer la exposición.

El boleto para ingresar a la Feria costó 200 dólares en la noche de la inauguración y 34 dólares los demás días.

Dos jóvenes treintañeras se toman una foto cerca de un helicóptero. «Vinimos aquí para ver gente. Pienso que se puede conocer gente interesante», dice, con una sonrisa, una de ellas, Natasha. Seguramente, «¿Cómo casarse con un millonario?» sea una de sus películas preferidas.

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