La abogacía, una profesión arraigada en la tradición, ha experimentado una transformación profunda en las últimas décadas. Lo que antes era una práctica marcada por la formalidad y la litigación, hoy se ha convertido en una disciplina dinámica y adaptable a los constantes cambios del entorno. Si bien el papel del abogado siempre ha sido fundamental para garantizar el estado de derecho y la justicia, los avances tecnológicos de las últimas décadas junto con grandes cambios sociales han traído consigo transformaciones significativas en el ejercicio de la profesión.
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Abogados del siglo XXI: entre tradición y transformación
Los abogados con experiencia y los más nuevos coinciden en que la personalización del servicio es una tendencia del rubro, pero ¿cómo cambió la profesión en los últimos años?
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Desde Brons & Salas, les preguntaron a algunos de los abogados y socios más antiguos cuál era su visión de la profesión y los cambios más significativos del último tiempo. Las mismas preguntas las respondieron también abogados y paralegales más jóvenes, quienes compartieron su visión.
Los abogados más experimentados recuerdan una época en la que la práctica legal se caracterizaba por una mayor formalidad y un enfoque más centrado en la litigación. Reconocen como la tecnología ha impactado en su trabajo, especialmente en cuanto a la rapidez y facilidad para acceder a la información. En cuanto a los temas, hace algunos años el foco estaba en entender el marco legal y dar asesoramiento jurídico, hoy hay rubros más nuevos que los clientes solicitan mucho, como por ejemplo la ciberseguridad o la Inteligencia Artificial, muy relacionados a temas de derecho de propiedad.
“El abogado actual acompaña de manera activa la actividad de sus clientes. Se trata de un servicio mucho más personalizado, con plena disponibilidad y rápida reacción. En el modelo del tradicional, los aspectos relevantes eran el conocimiento del derecho y la experiencia. Hoy la respuesta rápida y la claridad para entender el marco legal son uno de los puntos que más solicitan los clientes”, dice María José Rodríguez Macias socia a cargo del departamento de Propiedad Intelectual
“En el pasado gran parte del trabajo estaba enfocado en mantenerse informado sobre los cambios legales y del mercado, tarea que no era para nada sencilla, sin embargo, hoy es posible enterarse de estos cambios en pocos segundos por lo que el abogado se ha convertido en un consultor estratégico para las empresas, anticipando riesgos y diseñando soluciones legales a medida.”, agrega Leandro Cáceres, socio, a cargo del departamento de derecho tributario.
“Más allá de ser un simple asesor legal, hoy el abogado corporativo se ha convertido en un socio estratégico para las empresas. Hay que tener un conocimiento del negocio y una visión global del mercado, anticipar riesgos y oportunidades y acompañar a los clientes en la toma de decisiones clave”, suma Macias.
Los abogados jóvenes, por su parte, han crecido en un entorno digital y se muestran más familiarizados con las nuevas tecnologías. Para ellos, el abogado es un solucionador de problemas que utiliza herramientas innovadoras para brindar respuestas eficientes y personalizadas a sus clientes. Sin embargo, reconocen que la adaptación a un mundo en constante cambio es uno de los mayores desafíos de su generación. Uno de los más grandes retos hoy es mantenerse informado de todo lo que sucede en tiempo real, desde el marco legal a los mercados, las leyes cambian de un día para el otro y hay que estar siempre listos e informados, el abogado de hoy es todo terreno.
“Hoy, gran parte del trabajo del abogado se centra en adaptar el asesoramiento a cada caso en concreto, considerando tanto las particularidades del cliente como los cambios en las regulaciones y circunstancias actuales”, asegura Julieta Noti, Abogada del área de práctica Derecho del Trabajo & Relaciones Laborales
Uno de los puntos que más se repite en ambos grupos es que la personalización del servicio es una de las principales tendencias en la profesión legal. Los clientes valoran cada vez más la atención individualizada y esperan que los abogados se tomen el tiempo necesario para comprender sus necesidades y preocupaciones. Además, la tecnología facilita la comunicación y la colaboración entre abogados y clientes, lo que permite agilizar los procesos y personalizar la experiencia. Si bien la IA puede facilitar ciertas tareas, la creatividad, el pensamiento crítico y la empatía seguirán siendo habilidades esenciales para los abogados del futuro.
En conclusión, el rol del abogado ha evolucionado significativamente en las últimas décadas, y los abogados de hoy en día deben combinar su conocimiento jurídico con habilidades tecnológicas y una visión estratégica para enfrentar los desafíos del futuro. A pesar de los cambios, la esencia de la profesión permanece intacta: la búsqueda de la justicia y la defensa de los derechos de las personas.



