7 de mayo 2025 - 10:00

Fue abandonado al nacer, creó un imperio tecnológico y hoy es millonario: la historia de Freddie Figgers

Con una compañía que supera los 60 millones de dólares en ingresos, este empresario convirtió la necesidad en soluciones innovadoras.

A los 17 años, creó un par de zapatos inteligentes para rastrear a su padre que padecía Alzheimer.

A los 17 años, creó un par de zapatos inteligentes para rastrear a su padre que padecía Alzheimer.

A lo largo de la historia, los avances tecnológicos transformaron la manera en que vivimos, trabajamos y nos conectamos con el mundo. Desde la invención del teléfono hasta la llegada de internet y la Inteligencia Artificial, la creatividad y la innovación fueron herramientas claves para resolver problemas, e incluso para crear nuevas oportunidades para aquellos visionarios capaces de imaginar el futuro.

De esta manera, los inventores, emprendedores y empresarios que apuestan por estas capacidades han cambiado el mundo y, en muchos casos, se convirtieron en figuras millonarias gracias a sus ideas revolucionarias. Tal como es el caso de Freddie Figgers, el creador de los zapatos tecnológicos y la compañía de telecomunicaciones Figgers.

Abandonado al nacer y criado por padres adoptivos de edad avanzada, su vida parecía marcada por la adversidad. Pero todo cambió cuando, a los 9 años, recibió una computadora rota como regalo. La reparó con partes de radios viejas y, sin saberlo, encendió la vocación de buscar soluciones a problemas reales. Es así, como su mayor obra nació del amor: desarrolló uno calzado con GPS, micrófono y altavoz para cuidar a su padre con Alzheimer.

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Freddie Figgers, el creador de los zapatos inteligentes

Freddie Figgers nació el 26 de septiembre de 1989 pero fue abandonado al nacer junto a unos tachos de basura en Quincy, Florida. A los días fue encontrado y adoptado por Nathan y Betty May, dos adultos mayores de 74 y 66 años respectivamente, quienes ya tenían hijos propios y habían acogido a decenas de otros niños a lo largo de los años.

“Los niños solían burlarse de mí; me llamaban ‘bebé basura’, me decían ‘nadie te quiere, eres sucio’. Recuerdo ocasiones en las que me bajaba del micro escolar y niños me agarraban y me tiraban en tachos de basura y se reían de mí”, contó en una entrevista con Jo Fidgen para el programa de la BBC Outlook.

Su vida pudo haber quedado marcada por ese inicio, pero tomó otro rumbo gracias al amor de sus padres adoptivos. “Son personas grandiosas. Me enseñaron a ser íntegro, a hacer siempre lo correcto, a nunca olvidar mis orígenes. Vi a mi padre siempre ayudando a la gente, deteniéndose en el camino a ayudar a extraños, alimentando a los sin techo... Era un hombre increíble y yo quiero ser como él”, continuó Freddie.

Y de sus manos, a los 9 años, llegó un regalo que lo cambiaría todo: una computadora Macintosh rota que costó 24 dólares. “Yo estaba feliz. Como no prendía, la desarmé y me di cuenta de que un componente estaba dañado y todo fluyó naturalmente", comentó Figgers. Tras unos 50 intentos y gracias a partes de un radio despertador, logró hacerla funcionar.

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A partir de ahí, lo que siguió no fue un juego: empezó a codificar a los 10 años y consiguió su primer trabajo técnico a los 12. Poco después de aprender el lenguaje de las computadoras, desarrolló un sistema de monitoreo para servicios públicos. Y fue, en ese entonces, cuando tomó una decisión: “La escuela me aburría así que decidí dejarla y empezar mi propio negocio, aunque mis padres no estaban de acuerdo”, señaló Freddie.

Pero su invento más personal surgió por necesidad cuando su padre comenzó a sufrir Alzheimer. El joven de 17 años diseñó un sistema de rastreo que colocó dentro de sus zapatos. El dispositivo incluía un GPS, un micrófono, un parlante y una tarjeta de red de largo alcance, integrados con software propio.

Era una solución casera pero ingeniosa, pensada para poder ubicar a su padre en caso de desorientación, y en una época en la que ni Apple ni Google ofrecían algo parecido, su tecnología fue visionaria y logró venderla por más de 2 millones de dólares.

Esta transacción reveló en Freddie un pensamiento que lo acompañaría durante todo su trayecto profesional: el dinero solo tiene sentido si se usa para mejorar la vida de los demás. De esta manera, fundó Figgers Communications, con la misión de llevar conectividad e Internet a las zonas rurales ignoradas por los grandes operadores.

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Para esto, diseñó sus propias torres y tendió cableado él mismo. Así, se convirtió en el afroamericano más joven en recibir una licencia oficial de telecomunicaciones en Estados Unidos a los 21 años. Hoy, su empresa vale más de 62 millones de dólares.

Además del rastreador para pacientes con Alzheimer, creó un glucómetro inteligente que envía alertas automáticas a médicos y familiares en caso de anomalías, y un teléfono celular con herramientas de protección para personas mayores, como botones de emergencia y sensores de caída.

A su vez, dirige la Fundación Figgers, la cual ofrece becas para estudiantes afroamericanos y contribuye con asistencia en situaciones de desastre. Durante la pandemia por COVID-19, suministró equipos de protección individual y herramientas de aprendizaje digital para niños en situación de vulnerabilidad.

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