Esperamos definiciones para comenzar a despejar el escenario

Opiniones

En las últimas ruedas, la incertidumbre (y era esperado) comenzó a despejarse. Buscando opciones de inversión, el riesgo que estemos dispuestos a asumir es la clave.

Llegamos al final de una semana esperada, desde hace varios meses –prácticamente, desde que finalizaron aquellas PASO, con un resultado muy abultado a favor de quien hoy es el presidente, Alberto Fernández-. De hecho, desde ese momento, el mercado se convulsionó y la fuerte destrucción de valor que se generó terminó disparando una serie de eventos “poco felices” como la vuelta del cepo, y el reperfilamiento de la deuda de corto plazo.

Hace una semana, Fernández finalmente anunció su gabinete, y desde el martes podemos decir cada uno está oficialmente en funciones. La cuenta ahora ya es otra. Hubo al parecer varias carreras, con nombres que quedaron en el camino. Los rumores se habían vuelto así un elemento complicado con el que el mercado debía convivir de forma diaria. Pero en las últimas ruedas, la incertidumbre (y era esperado) comenzó a despejarse.

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En este camino Martín Guzmán, de reconocido perfil académico, pero sin experiencia en la gestión pública, ganó la carrera como ministro de Economía. Un hecho que el mercado no lo tomó mal, aunque de ahora en más se le pedirá –por lógica- definiciones concretas.

Todo apuntó, en principio, a que el Gobierno parece estar por ahora más cerca de busca una restructuración ordenada y amigable que un default –o una oferta de reestructuración agresiva, que en su defecto impulsaría antes un default-. El tema igualmente ahora será ir viendo que, verdaderamente, el primer camino es la opción elegida. Para ello deberemos esperar también definiciones no sólo desde las negociaciones de deuda (tanto con los privados, como con el FMI), sino también del programa económico y fiscal que permita justamente la sostenibilidad de cualquier opción.

Como señal positiva, que también era tema de debate, el pago de los vencimientos de deuda en esta primera semana del Gobierno electo (Letras en pesos y dólares, y del PR13). Punto que se despejó cuando los pagos se cumplieron en tiempo y forma –al menos por ahora-, y esperamos (salvo sorpresas) se lo siga haciendo las semanas próximas.

De esta manera, se ganó un poco más de tiempo, por lo que ahora quedamos a la espera de los avances que puedan ir conocerse. No sólo ya sobre la deuda, sino como dijimos sobre las medidas concretas del nuevo Gobierno.

En el contexto internacional, un acuerdo entre EEUU y China le da alivio al mundo, y también a la Argentina. La confirmación de que ambas naciones lograran acercar las partes impactó positivamente en los mercados internacionales, y rebotó aquí en el mercado local –aunque hoy estemos claramente en una situación compleja-.

Buscando opciones de inversión, el riesgo que estemos dispuestos a asumir es la clave. Todos los activos locales se encuentran, en principio, con precios bajos y atractivos -en niveles mínimos y, por ende, fuertes descuentos-, pero será para perfiles de moderados (altos) a agresivos, al menos hasta que no haya mayores definiciones que permitan marcar un camino claro de hacia dónde y cómo ira el país -y que reduzca finalmente la incertidumbre en la que viene transitando el mercado-.

De hecho, para perfiles muy agresivos, y entendiendo la volatilidad a la que uno se expone (y el riesgo alto), creemos que hay opciones dentro de la curva de deuda y en acciones. Para perfiles conservadores, la dolarización sigue siendo una opción, si no se logra ganar confianza en que el nuevo Gobierno tendrá existo. En ese caso, una brecha en los niveles actuales –entendemos bajos- puede ser vista como una oportunidad.

Si lo que se busca es el manejo de los flujos en pesos, pueden ser las cauciones un buen instrumento, de bajo riesgo, corto plazo y liquidez; o los FCI T+0 –Money Markets- en donde las opciones son múltiples, aunque la mayoría mantienen la misma composición. Rindieron en el último mes entre 3-3.5%. Son opciones claramente que pueden hoy competir con un plazo fijo, que ofrece en promedio un 40% anual. En estos dos instrumentos, además, el monto de inversión es bajo.

(*) Director de PPI

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