Clientes que no pagan, mediación obligatoria y su impacto en el Impuesto a las Ganancias

Opiniones

Se conoció una respuesta del Fisco Nacional a una consulta formulada por una empresa, con respecto a la deducción bajo el instituto de los "malos créditos" de ciertos deudores que no habían cumplido con sus obligaciones. ¿Cómo repercute en el impuesto a las ganancias?

Recientemente se conoció una respuesta del Fisco Nacional a una consulta vinculante formulada por una empresa, con respecto a la deducción bajo el instituto de los “malos créditos (muchas veces mal llamado “incobrables”) de ciertos deudores que no habían cumplido con sus obligaciones. Se planteaba la deducción al momento del inicio de la mediación prejudicial obligatoria prevista en la normativa procesal de la jurisdicción en la que se tramitaba el reclamo.

Al respecto, y según consta en la publicación de la Consulta Vinculante Nº 58/2019, la respuesta del Organismo Recaudador fue que el comienzo de la mediación prejudicial obligatoria no habilita la deducción por malos créditos prevista en la Ley del Impuesto a las Ganancias (LIG), por cuanto no se encuentra comprendida entre los índices enumerados en el Decreto Reglamentario (DR) que deben verificarse a los fines de habilitar su deducción.

Resulta oportuno recordar que la LIG, cuando establece las deducciones especiales de las empresas, se refiere a “…[l]os castigos y previsiones contra los malos créditos en cantidades justificables de acuerdo con los usos y costumbres del ramo.

Siempre existió un entendimiento del Fisco Nacional de admitir la deducción de los “malos créditos” únicamente si se cumplía con alguno de los índices de incobrabilidad contenidos en el DR. Sin embargo, el tema cambió radicalmente con la doctrina de la Corte Suprema (CSJN) en el caso “Banco Francés” (del 09/11/2010), reafirmada en “Telefónica de Argentina SA” (del 14/02/2012).

La Corte interpretó que el propósito del legislador –al remitir a los usos y costumbres del ramo para deducir los castigos y previsiones contra los “malos créditos”– había sido el de emplear los mismos criterios objetivos y específicos de la actividad, conforme a los cuales un sujeto entiende que un crédito es “dudoso” o “incobrable”, y lo imputa como pérdida tras haber sido registrado originalmente como un activo. De esta manera, la ganancia sobre la cual se ingresa el impuesto resultará un adecuado reflejo de la manifestación de riqueza o capacidad contributiva.

En el caso “Banco Francés”, las normas dictadas por el Banco Central (BCRA) que regulaban la calificación de deudores, contenía los usos y costumbres del ramo. En consecuencia, no era válida la tesitura del Fisco Nacional de admitir únicamente la deducción cuando se cumplía con el índice de inicio de acciones judiciales a los deudores.

La Corte también recordó que la expresión “malos créditos” contemplada en la LIG alude tanto a los “créditos dudosos” como a “los incobrables”. Según el criterio del Máximo Tribunal, sólo para aquellos últimos el Decreto Reglamentario manda a verificar el cumplimiento de alguno de los índices de incobrabilidad aplicables, por tratarse de supuestos de hecho que confieren semiplena certeza acerca de la insolvencia del deudor y de la imposibilidad de cumplimiento de sus obligaciones, incluso con antelación al término del plazo estipulado.

Por otro lado, los “créditos dudosos” adquieren esa denominación porque la frustración de la expectativa de cobro no deriva de aquellos hechos que la hacen manifiesta, sino del vencimiento de la obligación impaga que origina una presunción de insolvencia, que debe ser confirmada por vías alternativas.

Entonces, si el crédito se encuentra vencido e impago se genera una presunción de insolvencia que debe estar de acuerdo con los usos y costumbres del ramo, pasando así a observarse un crédito de “dudoso cobro”. Entrarán a tallar aquí las vías alternativas de confirmación de la presunta insolvencia, las que también deberán estar en sintonía con tales usos y costumbres (interrupción de servicios, intimación fehaciente, etc.).

Para la AFIP, el inicio de la mediación prejudicial no resultaría por sí solo suficiente a los fines de acreditar que el contribuyente actuó conforme a los usos y costumbres de una determinada actividad. Según consta en la respuesta vinculante comentada, ello sería en virtud de que se trata de una instancia obligatoria que deberá llevarse a cabo en todo tipo de controversia.

Por nuestra parte, y siguiendo la doctrina de la CSJN, interpretamos que si al momento de iniciar la mediación además se cumplieran con los usos y costumbres específicos del ramo, nada impediría la deducción como “crédito dudoso”.

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