21 de octubre 2004 - 00:00

Crisis fue oportuna

(«No es ni el rol ni el deber del gobierno alemán jugar a favor o en contra de una persona que compró títulos de deuda de un país a su propio riesgo.» La frase pertenece a uno de los políticos más importantes de Alemania: el alcalde de Berlín, Klaus Wowereit, hombre de la socialdemocracia gobernante en su país y muy cercano al canciller Gerhard Schröder. De visita oficial por Buenos Aires (para declararla con Berlín como «hermanas culturales»), Wowereit consideró que la crisis de fines de 2001 «fue oportuna» ya que «ustedes pudieron liberarse de la convertibilidad». El siguiente fue el diálogo que mantuvo con este diario.)

PERIODISTA: Muchos ahorristas de su país reclaman al gobierno alemán para que intervenga en la negociación de la deuda externa en contra del gobierno argentino. ¿Usted los atendería y les daría la razón?

Klaus Wowereit: No veo por qué un gobierno tiene que jugar a favor o en contra de una persona que compró un título a su propio riesgo. No es el rol ni el deber de un gobierno. Ni de un político. Los que compran deuda de un país deben saber los riesgos y los beneficios de esa operación. Pero sí debo decir que confío en que el gobierno argentino llegue a un acuerdo conveniente con los acreedores.


P.:
¿Cree que la oferta que hizo la Argentina es aceptable?

K.W.: No es mi deber juzgarla, pero sólo quiero decir que me parece que se debería buscar un equilibrio justo. Están los derechos de los inversores, pero también la necesidad de darle a la Argentina una chance de salir de la crisis. La deuda afecta a la población argentina, que no tiene nada que ver con la especulación de un acreedor.


P.:
¿Cómo se vivió la crisis de la Argentina de fines de 2001 desde Alemania?

K.W.: Estuve muy shockeado al ver las imágenes de Plaza de Mayo, porque en realidad la visión que recabé en una visita en el '97 había sido muy positiva. Pero la crisis fue oportuna, le dio una nueva chance para desarrollar nuevas fuerzas. La liberación de la convertibilidad y la paridad uno a uno con el dólar fue una decisión positiva y necesaria.


P.:
Usted pertenece al partido socialdemócrata, y en América latina hay un fuerte debate sobre cuál debe ser el contenido de una izquierda moderna. ¿Cuál cree usted que debe ser el contenido de un programa socialdemócrata para un país de esta región?

K.W.: Un partido socialdemócrata es naturalmente de izquierda, pero no socialista. Esto no quiere decir que debe haber una huida de la ideología, sino llevar adelante un programa moderno que le dé beneficios a la población y no que se los niegue por respetar principios que ya no sirven.

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