Portero intentó vincular a Cristina Kirchner en "Vialidad" con un falso ABL

Opiniones

Testigo cuidaba edificio de oficinas de Báez y dijo haber recibido boleta a nombre de Kirchner. Vicepresidenta denunciará falso testimonio porque nunca existió registro de ese tributo a su nombre. Impreciso, altisonante y con contradicciones, dejó dudas en la audiencia.

En una audiencia tensa, declaró el portero del edificio de las oficinas de Lázaro Báez. Dijo que una vez recibió una boleta de ABL de un departamento en Puerto Madero a nombre de Cristina de Kirchner, mencionó “valijas grandes” cuyo contenido desconocía y habló de “visitas” de un senador “alto y de barba” al que no pudo identificar. La defensa de la Vicepresidenta asegura que ella no tiene propiedades en ese barrio y denunciará al hombre por falso testimonio.

Roberto Ariel Gonzalo Llorente era el encargado del edificio en donde funcionaban las oficinas de Austral Construcciones en Buenos Aires. El inmueble, ubicado en Pasaje Carabelas 241 5to piso, no era propiedad de Lázaro Báez, sino que “lo alquilaba”, según dichos del propio testigo convocado por el Ministerio Público.

Se trata del primer testigo que en el juicio por el presunto direccionamiento de la obra pública en Santa Cruz menciona a Cristina Fernández de Kirchner y busca aportar un elemento que aparente una vinculación de la exJefa de Estado con el empresario patagónico. Sin embargo, toda su declaración estuvo plagada de contradicciones; con dichos que dejaron entrever cierta animosidad e incluso molestia y agravios a los abogados defensores cuando buscaron repreguntar. “¿Tiene algún interés particular en este proceso?”, interrogó el Tribunal al comenzar, como parte de las preguntas de rutina por las generales de la ley. “Que se haga justicia”, respondió desafiante Llorente.

El fiscal Diego Luciani comenzó a interrogar a su testigo sobre sus funciones en el edificio y si sabía que ahí funcionaba la empresa Austral Construcciones. Llorente respondió afirmativamente y describió que, entre otras cosas, su tarea incluía recibir la correspondencia.

-“¿Qué tipo de correspondencia recibía?”, preguntó el fiscal. “ABL, patentes, diverso tipo de correo de propaganda y ese tipo de cosas”, dijo Llorente. -“¿Recuerda alguna correspondencia de alguna persona o empresa particular?”. “Particularmente me llamó la atención que recibieron ABLS (sic) de la ex Presidenta de la Nación”, declaró bajo juramento.

-“¿Usted está hablando de Cristina Kirchner?”. “Si”, dijo. Y agregó: “Creo que eran de Puerto Madero, por departamentos que eran, supongo, de su propiedad, porque estaban a su nombre. El cartero dejó ABLS a nombre de Cristina Fernández con la dirección de pago de las oficinas de Austral Construcciones”.

-¿Y usted qué hizo?”. “Se las entregué a José Soffo y él fue a pagarlas. Lo sé porque me lo dijo”.

-“¿Cuantas veces recibió un ABL a nombre de Cristina Kirchner?” “Que yo haya visto fue solo en esa oportuniad. Fue de casualidad porque justo ese día vi el nombre. Después me fijé por curiosidad y no llegó más. Básicamente no llegaron más”.

Si bien la primera vez que mencionó el supuesto ABL Llorente habló en plural (“ABLS”), luego aclaró que fue solo una vez que llegó una boleta de esa naturaleza. Ante la evidente contradicción, la defensa de Báez buscó repreguntar. Llorente se puso nervioso y se enojó con el abogado Juan Villanueva: “Esa es una pregunta tonta, hágame una pregunta inteligente”, lanzó el declarante. El clima en la sala de audiencias se puso tenso y el testigo comenzó a evitar dar detalles, alegando falta de memoria.

-“¿Cuándo recibió ese ABL?”, preguntó Luciani. “No recuerdo exactamente. Creo que entre 2010 y 2012, no recuerdo”. “¿Cristina Kirchner ya era Presidenta de la Nación?”. “Sí. Ya era presidenta, por eso me llamó la atención”, agregó.

Luego, dentro de su relato por momentos desordenado, dijo que había mucho movimiento en las oficinas de Austral, con empleados que entraban y salían. Y aclaró que “el trato con ellos era corto. No me hablaban de su trabajo”. Sin embargo, a pesar de ese supuesto trato distante, Llorente reveló detalles de algunas conversaciones y hasta habló de una foto de la oficina del quinto piso: “Por comentarios que me han hecho ellos, Báez era amigo de Néstor Kirchner. Incluso había una foto en su oficina en la que estaban los dos vestidos con su camiseta de fútbol. Y con Julio Mendoza. Como por jugar un partido de fútbol entre amigos”.

-“¿En esas oficinas se recibían visitas?” “Sí. Venía mucha gente, supongo que por negocios. Venía un hombre alto, de barba, que era Senador pero no se su nombre”. ¿Y cómo sabía que era Senador?”, preguntaron. “Porque una vez me retaron porque no lo dejé entrar sin anunciarse. Cómo le vas a decir que no a un Senador de la Nación, me dijeron”.

Luego especificó que el financista Ernesto Clarens era quien originalmente tenía una oficia en el quinto piso del edificio y que después se va y le cede el alquiler a Báez. Sin embargo, cuando estaba Clarens en ese lugar él todavía no trabajaba ahí, por lo que la defensa de Báez le preguntó cómo tenía ese dato “Me lo comentó alguien”, dijo. “¿Quién se lo comentó?” “No recuerdo”.

-“¿Lázaro Báez iba asiduamente a esa oficina?” “Sí. Regularmente, una vez al mes o cada quince días”, dijo. Y agregó que Martín Báez también trabajaba allí y que “el hijo menor no venía tan seguido”. Según Llorente, le llamaba la atención que “el hijo menor, de unos catorce años, se movía solo” mientras que “el hijo más grande iba con tres guardaespaldas”. Pero, cuando la defensa le preguntó cómo sabía que esas personas eran personal de seguridad dijo que lo suponía por la manera en que se movían, pero que no lo sabía con certeza.

Valijas

Luego, habló de “un grupo pequeño de personas, tres, cuatro”, que “eran los empleados que tenían en Río Gallegos”, que “venían a la oficina con una valija enorme”. Según Llorente eso era extraño porque “hacían dos mil quilómetros, iban y volvían en el día” y llevaban esa valija en lugar de un “equipaje de mano”. Pero cuando se le preguntó cómo sabía que viajaban a ese lugar dijo que lo sabía por “comentarios”. “¿Qué llevaban en la valija? ¿Había dinero?”. “Yo nunca vi dinero. No le puedo decir”, respondió.

Cuando el testigo comenzó a responder con evasivas y apeló reiteradas veces a la falta de memoria por el paso del tiempo la fiscalía buscó obtener algo más: “¿Tiene algo más que le parezca relevante para mencionar? ¿Desea agregar algo más a lo que ya expresó?”. Sin embargo, el juez Rodrigo Giménez Uriburu no hizo lugar a esas preguntas por considerarlas “demasiado abiertas” y las defensas volvieron a señalar al Ministerio Público por llevar adelante una “excursión de pesca”.

En un momento de su declaración, Llorente sorprendió con una frase: “Yo nunca pensé que iba a declarar contra Lázaro Báez”, dijo, lo que elevó aún más el nivel de sospecha sobre una testimonial que enrareció el juicio oral que ya lleva más de dos años sin que ningún declarante aporte un solo elemento contundente a la hipótesis delictiva.

Según pudo saber Ámbito, la defensa de Cristina de Kirchner le ofrecerá al Tribunal prueba documental que acredita que no tiene ningún departamento en Puerto Madero a su nombre, por lo que no podría haber una boleta de Alumbrado Barrido y Limpieza bajo su titularidad. La denuncia por falso testimonio contra Roberto Ariel Gonzalo Llorente será radicada en forma inminente.

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