16 de abril 2004 - 00:00

Dicen venir por la paz y logran el odio social

«No es posible seguir hablando 40 años de lo que pasó hace 40 años» (José Sacristán - «Solos en la madrugada»). «Si así no lo hiciera que Dios y la Patria me lo demanden», así juró ayer León Arslanian. Ya lo dijo en 1998 y nadie lo demandó. Ahora insiste. Es el retorno de lo que fue causa del trastorno.

I El Presidente con gastritis producida por un remedio para un conducto. Nosotros con úlceras producidas por la conducta del Presidente. Banderas rojas en la Escuela de Mecánica, una inseguridad terrible que es una invitación a la desobediencia civil como quería Gandhi. No pagar impuestos si no nos dan seguridad, que es el primer deber del Estado. Odios que vienen del pasado y hacen un país del rencor y no, del olvido y del perdón. Esto nos trae úlceras y nadie nos medica.

II Pagamos impuestos por luz, limpieza y seguridad. Si no nos dan limpieza y nos dan inseguridad ¿no será hora de lo que se llama «desobediencia civil»?, ¿Cómo es? Cortando calles. No, esa es exclusividad de los piqueteros. La desobediencia civil es no pagar lo que no se recibe. Si no recibimos seguridad ¿por qué pagarla?, si la Capital está sucia ¿por qué pagar? Para la desobediencia civil no hay que salir de la casa. Insisto, propongo desobediencia civil. No les podemos seguir pagando a los que matan y a los que ensucian...

III ¿Cómo ayudar al Presidente a recomponer su cabeza, sus obsesiones?, ¿Cómo ayudarlo a huir de su rencor?, ¿Cómo explicarle que mientras sigue rindiendo homenaje a los muertos del ayer ( hemipléjico del recuerdo) nos matan hoy? Y sigue con nostalgia garantista. Que no hay futuro, puro pasado. Que las lunas de miel siempre se terminan. ¿Cómo ayudar al Presidente a salir de ese infierno odioso en el que vive? No olvidar que de cada 100 personas sólo 22 lo votaron y decide por 36 millones: levantar un museo hemipléjico, dejar sin energía a Chile, pelearse con el mundo. Hoy se defiende a los montoneros que fueron asesinos ¿Porqué no pensar que también así se defiende a los delincuentes con leyes que garantizan más que su juicio su libertad... su excarcelación?

IV Cristina K. dijo asombrosamente: «Los crímenes son siempre crímenes los hayan cometido militares o civiles. El valor de la vida no tiene precio ni ideologías, no es un problema de derecha o de izquierda.» De acuerdo queridísima Cristina, pero son usted y su dignísimo marido los que hacen un monumento hemipléjico, no yo, no el pueblo argentino. ¡Usted y su marido predican odio! Ustedes están en los '70 con muertos bien asesinados y muertos mal asesinados.

V Me alegra que hoy, después de 30 años de odiar y enseñar rencor, reconozca en el Honorable Senado donde usted está sentada, que los crímenes son siempre crímenes, los hayan cometido militares o civiles.

PD: Anuncian que vienen por la paz social. Predican el rencor y logran el odio social.

Dejá tu comentario

Te puede interesar