Diversidad e inclusión: qué, cómo y para qué

Opiniones

Hoy el paradigma D&I se ha convertido en un imperativo para toda compañía que quiera ser sostenible en el tiempo.

Generalmente, oímos hablar de Diversidad e Inclusión como parte de un mismo concepto. Sin embargo, sus significados difieren y comprender estas diferencias resulta importante para poder realizar un diagnóstico del estado de situación y en consecuencia de las medidas necesarias a implementar para llegar a nuestros objetivos propuestos en este marco.

La diversidad es una realidad social y constituye un reto para la gestión empresarial, ya que las personas que conforman una organización son naturalmente diversas. La inclusión, por su parte, refiere a la capacidad de gestionar esa diversidad, promoviendo y valorando los distintos talentos, experiencias e identidades y posibilitando que cada profesional se sienta a gusto para expresarse y mostrarse de manera auténtica.

Ahora que tenemos identificados los conceptos, podemos entonces enfocarnos en los instrumentos o políticas que nos posibiliten generar espacios diversos e inclusivos. El “cómo” es crucial para no plantear metas demasiado ambiciosas que, en lo práctico, no puedan traducirse en procedimientos que permitan alcanzarlas.

Por último, en relación con el “para qué”, existen dos tipos de enfoques o miradas posibles, a saber, el impacto de la diversidad al interior de las organizaciones y su importancia de cara a la vinculación con el entorno.

Una mirada hacia el interior de las organizaciones

Es especialmente relevante contemplar el impacto positivo de la D&I en el sistema relacional de las personas que habitan en las organizaciones, ya que esto influye en su desarrollo. Los beneficios son múltiples y van desde la creación de entornos de trabajo más justos, equitativos y saludables, hasta el fortalecimiento de una cultura laboral donde prima la confianza y el trabajo en equipo. Hablamos además de la posibilidad de potenciar la marca empleadora captando y reteniendo talentos.

¿Cómo hacemos entonces para garantizar la D&I? No se trata solo de generar instancias de formación, diálogo y sensibilización, sino también del diseño de políticas y planes estratégicos, que nos permitan medir avances y reconocer adónde están los principales desafíos. Para esto es preciso escuchar las opiniones del personal interno, ya que una estrategia top-down suele resultar forzada y puede no alinearse con las experiencias concretas que están atravesando nuestros colaboradores.

La vinculación con el entorno

Hoy el paradigma D&I se ha convertido en un imperativo para toda compañía que quiera ser sostenible en el tiempo. La sociedad exige empresas comprometidas y con un posicionamiento claro en lo que refiere a los valores que entrañan estos dos conceptos. A su vez, debe haber una implementación efectiva del mismo. En la era de la información, las empresas se han vuelto “transparentes”: lo que está sucediendo dentro de ellas se percibe desde la sociedad. La consistencia entre lo que se predica y lo que efectivamente se practica es vital.

(*) CEO Adecco Argentina & Uruguay

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