"El modelo está desarmado y sin brújula"

Opiniones

«El modelo económico está desarmado y no sabemos adónde vamos. Se perdió la brújula.» Así define el momento actual Roberto Frenkel, uno de los economistas que más apoyaron el modelo económico que impulsó Néstor Kirchner y hoy suma sus críticas, principalmente a la falta de control sobre la inflación.

En la entrevista mantenida con este diario, Frenkel cometió el habitual acto fallido de confundir la figura presidencial actual con la anterior. «Yo apoyé la reelección, digo, la elección de Cristina Kirchner», aclaró mientras fumaba su pipa, y explicó que lo hizo porque pensaba que se iba a « emprolijar el desprolijamiento que se había producido a lo largo de 2006 y 2007. Esa expectativa no se cumplió».

Investigador titular de Centro de Estudio de Estado y Sociedad (CEDES), profesor y miembro académico de la maestría de Economía de la UBA, Frenkel fue, además, consultor del BID y de la CEPAL, e integrante del equipo de Juan Sourrouille en la presidencia de Alfonsín. A continuación, los pasajes más relevantes de la entrevista.

Periodista: ¿Cuál es el principal problema a superar en el plano económico?

Roberto Frenkel: La inflación que tendió a acelerarse desde el comienzo de la reactivación. Desde 2006 se agregó a la tendencia natural, producto de generar un crecimiento muy rápido de la demanda y resultado del tipo de cambio alto, una política fiscal expansiva. Entonces, en lugar de frenar lo que se estaba acelerando, se agregó otro efecto porque se fue reduciendo el superávit. Y tal como vengo diciendo desde 2005, la política fiscal debería ser conservadora, como para compensar las presiones del tipo de cambio alto.

P.: Muchos señalan a la política monetaria como causa de la inflación actual. ¿Usted qué piensa?

R.F.: Eso no es cierto porque se controla la cantidad de dinero con la política de esterilización. Y además, se dio que cuando el Banco Central le empezó a tomar la mano y lo empezó a manejar mejor, la inflación se aceleró.

P.: ¿En cuánto estima la inflación actual?

R.F.: En torno a 20% o 25%, pero es intuición pura. Tenemos un gobierno que oculta y desconoce la verdadera inflación. Y esto trae aparejados otros problemas, que es que el modelo que estaba vigente se desarma completamente. Al no reconocer el real incremento de precios, las políticas para frenar los aumentos quedan cada una por su lado, particularmente el tipo de cambio. Y ahora, con las últimas medidas de hacerlo caer, directamente estamos perdidos, sin brújula. El modelo económico está desarmado y no sabemos a dónde vamos.

P.: Pero la caída del tipo de cambio nominal pudo haber respondido a manejar las expectativas, ¿no le parece?

R.F.: La explicación puede ser frenar la corrida y mostrar a la gente que no hay razones para que el tipo de cambio tuviera que subir. Pero cuando se lo baja pierden los exportadores y cae la recaudación fiscal al mismo tiempo, porque las retenciones se cobran sobre el valor de venta en pesos de las exportaciones. No se entiende por qué lo dejaron caer; no tiene lógica. La otra opción es que el gobierno haya cambiado de libreto y que quiera usar el tipo de cambio como ancla para la inflación, pero la verdad es que no ha sido muy eficiente. De hecho, estuvo prácticamente fijo por casi dos años y el incremento de precios se aceleró. Si lo pensó en ese sentido, también es infortunado, porque hubiese servido si la gente espera a que continuara cayendo. Pero como eso no ocurre, compra igual, porque lo ven barato, porque sigue pensando que este gobierno tiene un tipo de cambio alto.

P.: ¿Se justificaría en algún punto la manipulación del índice de inflación para pagar menos deuda?

R.F.: No, porque tenemos que colocar los vencimientos a una prima de riego-país de 600 o 700 puntos básicos, por lo que nos cuesta mucho más. Es decir, hay que colocar más deuda a valor nominal para conseguir la misma cantidad de plata porque pagamos una tasa de interés extraordinariamente alta. La prima de riesgo-país de los mercados emergentes, incluyendo a la Argentina, tocaron un mínimo histórico en el primer trimestre de 2007. Y el año pasado hubo momentos en que nuestro país tenía la prima más baja que Brasil, pero con lo del INDEC, el camino se empezó a bifurcar.

P.: ¿Qué opina de aplicar retenciones para deslindar los precios internacionales de los locales?

R.F.: Eso es cierto en general, ya que lo que hace es poner una valla entre los precios internacionales y los locales.

P.: Pero por otra parte, como decía antes usted, se sigue presionando a la inflación por el lado del incremento del gasto público...

R.F.: Yo apoyé la reelección, digo, la elección de Cristina Kirchner, con la idea de que su gestión iba a emprolijar el desprolijamiento que se había producido a lo largo de 2006 y 2007. Y esa expectativa no se cumplió. Si se toma lo del INDEC, por ejemplo, incluso empeoró la situación porque sacaron un nuevo índice que es peor y absurdamente no publica la metodología. Por eso digo que si habíamos perdido la brújula, ahora directamente se la tiró al mar.

P.: Usted defendía el modelo económico de Néstor Kirchner, ¿y ahora?

R.F.: Defendí un modelo con el que nos fue muy bien, que nos dio una baja notable del desempleo. Y precisamente digo que hay que retomar esa política económica que hoy está perdida. Hay que reformularlo a la luz de la nueva situación internacional. Por ejemplo, cuando se quejan desde el sector agrario de que no hay una política agropecuaria, es cierto, y es parte de las deficiencias de este gobierno, que se vienen arrastrando desde hace varios años. No tienen interlocutores los sectores, hay una conducción centralizada antiguamente en la Presidente y hoy aparentemente en el ex presidente. Entonces, estamos sin saber bien para dónde se quiere caminar.

P.: ¿Es preocupante la desaceleración económica?

R.F.: Si no se hace nada para atacar la inflación, el nivel de actividad queda poco predecible. Se puede dar el mismo aumento de precios con una desaceleración del producto, dado por los efectos desorganizadores que la propia aceleración de la inflación tiene. Además, hace caer el consumo por la pérdida del poder adquisitivo. Y también, por la incertidumbre, frena la inversión. Entonces, se puede tener estanflación. Me preocupa que el gobierno no tome control de la inflación ni de la cuestión macroeconómica, en particular, que no quede en claro qué tipo de cambio se quiere seguir. Pasamos de cinco años de tipo de cambio real alto y ahora no sabemos para dónde va. Y se lo ataca por los dos lados, por el valor nominal y por la inflación. Eso es mortal sobre el modelo. El propósito principal del tipo de cambio alto es decirle al potencial exportador que las condiciones de competitividad que tiene hoy la va a tener en el futuro. Esa es la idea, generar credibilidad, para que los productores puedan tomar una decisión de inversión hoy y que cuando venda encuentre una situación similar. Pero cuando se genera incertidumbre, se tira el modelo por la borda.

Entrevista de María Iglesia

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