"Estatización de AFJP es despropósito institucional"
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Carlos Rodríguez
C.R.: Tengo mis dudas. Los mismos partidos políticos que aplaudieron la aprobación del sistema de jubilación privada, que considero fue una buena decisión muy mal instrumentada, son los que están hoy. Pero esto es culpa de los reguladores.
Porque un auto choque no vamos a prohibir circular con automóviles. El Congreso creó la idea, pero hay que regular bien a las AFJP. No se puede salir a decir 14 años después que las administradoras están perdiendo plata. Es así porque las obligan a comprar bonos del gobierno y no les pagan. Es hacer un mal a la gente. No es como el discurso que difunden, que es el Estado el que está pagando las jubilaciones. Esto es falso: lo hace porque corresponde, ya que en el aporte personal y patronal una fracción va al sistema de reparto para financiar la jubilación básica. Es mentirle a la gente decir que las AFJP perdieron plata y el Estado sale a rescatar.
P.: Pero es cierto que las AFJP están teniendo rentabilidad real negativa...
C.R.: Por supuesto, porque están perdiendo con los bonos. La solución es que el Estado les pague estos títulos. Todo esto pasó con la solución del default, cuando les enchufaron a las AFJP estos papeles que estaban indexados a la inflación y ahora volvieron a defaultear esta vez a los jubilados. Y después dice que los viene a salvar y les saca lo que les queda.
P.: Pero existe cierto consenso de que el sistema no funcionaba correctamente y que había que implementar algún tipo de reforma.
C.R.: Pero lo que había que reformar no era la capitalización individual. Lo que andaba mal era la regulación de las comisiones, que no es culpa de las AFJP. El tema es que cuando se inició el sistema, como no había stock de aportes, salir a captar afiliados les imponía una inversión fenomenal. Entonces a los que construyeron el sistema se les ocurrió hacer un aporte sobre el flujo, es decir, sobre el sueldo, y no sobre el stock de capital administrado. Esto era para que el costo de crear una AFJP lo pagaran los que la iban a usar. Este hecho es debatible, pero es como se hizo y el gobierno lo votó. Está claro que ésta no era una solución de largo plazo. Además, están los cupos de inversión que le ponen los reguladores, en particular en bonos del sector público. En cambio, no les tienen muy limitadas las inversiones afuera. Un sistema de seguridad social tendría que tener la menor correlación posible con el nivel de ingreso doméstico porque si viene una crisis, no sólo aumenta el desempleo, sino que los jubilados dejan de cobrar.
P.: Los ingresos que reciba el Estado, ¿cree que serán utilizados para gastos corrientes?
C.R.: Hoy mismo ya se están usando para hacer caer el dólar, con la repatriación de los fondos líquidos. Lo mejor sería dejarlos en dólares porque hoy son la mejor inversión en el mundo.
P.: ¿Concuerda con los que dicen que esta decisión tiene un neto objetivo fiscalista?
C.R.: Todo esto sugiere que no hay plata, que faltan fondos. Más allá de eso, es un manotazo de ahogado para ganar votos en el año electoral. Además, el tema de las AFJP no fue bien explicado a la población. A los políticos que lo votaron ya de entrada no les gustó. Ellos mismos lo aprobaron por obediencia debida. Les dieron la orden; en ese momento fue Menem y ahora es Cristina. Entonces van de un extremo al otro. Y nunca hay alguien inteligente que se pare en el medio y diga por qué no mejoramos lo que está.
P.: Pero esta noticia repercutió mal en varios sectores...
C.R.: No estoy seguro de que sea así. El argentino tipo está muy mal informado por sus políticos. Y todo lo que sea poderoso en general a la población no gusta. Pareciera que viviéramos expropiados por los ricos, ya sean argentinos o extranjeros. Entonces cada vez que dicen les sacamos algo a los poderosos, la gente no se mete. No vamos a ver nunca una manifestación de apoyo a un banco.
Las AFJP le sacan caja al gobierno, entonces es lógico que lo quieran hacer.
P.: ¿Cree que no midieron el impacto que tendría en el mercado?
C.R.: Es que está todo mezclado: no se puede saber cuánto responde a lo local y cuánto a lo extranjero. Lo de las AFJP es una gota más, pero nada más. Refleja la debilidad del gobierno, que evidencia que necesita efectivo y que está desesperado por conseguir plata y votos. El riesgo-país está casi en 2.000 pero no importa, si igual nadie nos presta. No me atrevería a hacer un juicio muy categórico del efecto de las AFJP en el mercado porque está muy volátil, tanto el internacional como el local.
P.: ¿Cómo va a repercutir la crisis internacional en la Argentina?
C.R.: Vamos a sufrir mucho nosotros, no sólo por nuestras debilidades intrínsecas, sino porque se caen mercados importantes para nosotros, como Brasil, el turismo y por supuesto que los precios de los granos. Ya está empezando a haber tendencia a un fuerte aumento del desempleo. Se nota una contracción en el crédito y las cadenas de pagos están debilitadas. Esto va a tardar unas semanas más en destaparse.
P.: ¿De cuánto podría ser el crecimiento en 2009?
C.R.: Si fuéramos como el resto del mundo, podría ser negativo. Pero acá no se pasa de un ciclo positivo a otro negativo. Acá se dan como crisis: de crecer 7 positivo se pasa a 7 negativo. Pero ni siquiera tenemos instituciones para medirlo, por lo que puede ser que si se cae no se note. Hay que ver qué medidas implementaría el gobierno como, por ejemplo, cerrar la economía, nacionalizar lo poco que queda y expropiar, con lo que puede quedar escondido el decrecimiento.
P.: ¿Ve posible una nacionalización de los bancos?
C.R.: La gente no quiere a los bancos; no se dan cuenta de que sirven. Son medidas que en la mente del gobierno no suenan extrañas. Entre hacer un default sobre los títulos públicos que garantizan la jubilación y esto no veo una diferencia. Erróneamente se dice que Estados Unidos los nacionaliza, porque lo que está haciendo es capitalizarlos temporariamente. Las medidas más locas pueden parecer beneficiosas desde la perspectiva electoral, en un país en el que las instituciones no funcionan para contrabalancear el poder.
Entrevista de María Iglesia



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