El "FMI K": Kristalina

Opiniones

El problema no era tan solo la deuda, sino la tasa de interés. Con Cambiemos pagábamos el mismo costo por u$s 68.000 millones que con Guzmán por u$s143.000 millones.

El problema no era tan solo la deuda, sino la tasa de interés. Al reducirse desde 7.2% a 3.1% anual, cualquier administrador serio podría haber tomado u$s 75.000 millones de dólares más, con el mismo costo. Con Cambiemos pagábamos el mismo costo por u$s 68.000 millones que con Guzmán por u$s 143.000 millones. Nunca un gobierno argentino destruyó una proporción tan grande del patrimonio en tan solo veinte meses (abril 2018-diciembre 2019). Al momento de finalizar el mandato, la desvalorización de las empresas que cotizan en bolsa o las sociedades cerradas fue demoledora (ya sea en dólares oficiales o paralelos). De esta manera, en la Argentina se verificó una tendencia que indica que en la Argentina cada vez que se aplicaron políticas de apertura incondicional de los mercados, han devenido crisis financieras.

Salvataje

Ante la imposibilidad de manejar las consecuencias de un creciente y costoso endeudamiento de corto plazo en los mercados, el gobierno acudió en cuestión de días al FMI, en busca de un salvataje. Todo esto se correspondió con la esclavitud a la ideología dominante, más un “vale todo” aplicado con máxima velocidad.

Las crisis financieras, a excepción del gobierno de Menem han sido eventos frecuentes con gobiernos pro mercados como los de Videla, De la Rúa y Macri. Pero tampoco somos los únicos damnificados de la aplicación de estas políticas. Una diversidad de países del sudeste asiático, latinoamericanos y europeos, euro-asiáticos (Tailandia, México, Rusia, Corea del Sur, Brasil y Turquía) consumió el mismo brebaje. Sin embargo en la Argentina, hay que distinguir que no en todos los casos citados tuvimos las mismas consecuencias. Por ejemplo, aunque enhebramos tres crisis devaluatorias, Videla y De la Rúa las demoraron al máximo, dejando la resultante de sus políticas a sus sucesores: Viola y Rodríguez Saa. Solo al ex presidente Macri descerrajó un sinnúmero de devaluaciones desde abril de 2018 hasta el final del mandato en forma desordenada. Más tarde cayó en default de la deuda pública igualando a Fernando De la Rúa en 2001.

Podemos mencionar de paso, que el desgaste de los ex presidentes De la Rúa y Macri, tuvieron su expresión política. En el caso De la Rúa fueron las elecciones de medio término (octubre 2001), en el caso de Macri las PASO (agosto 2019), ambos tres meses antes del final de los mandatos. El caos económico en que cayó el gobierno de Cambiemos no sólo se manifestó en las devaluaciones, inflación y default de la deuda (reperfilamiento). Las PASO fueron el escenario donde pudo expresarse un descontento creciente con la gestión, que confirmó el regreso del peronismo. De no ser por el FMI (que se negó a sostener a De la Rúa y apoyó a Macri) y, el triunfo del peronismo por más de 20 puntos en las PASO, probablemente la situación socio-política hubiera provocado una crisis de gobernabilidad, antes de las elecciones presidenciales.

Generalmente en la post crisis del neoliberalismo, los entornos le adjudican las causas a un excesivo moderado esfuerzo liberalizador, abuso de gasto público, con algunas variantes en las formas de financiamiento, destacando siempre el excesivo rol del Estado por sobre el del mercado. Como si pudieran evitar la responsabilidad de los compradores de bonos que rinden 7% u 8%, intermediarios, organismos, banca de inversión y agencias de rating.

FMI

El FMI debería inaugurar una nueva línea de crédito COVID-19, con una tasa cercana a cero, para comenzar el trade off de la deuda argentina del programa Stand-By. Con el margen pendiente entre calificación crediticia y deuda, nos corresponde recibir u$s 12.000 millones (Nuestra calificación del FMI es u$s 57.000M, los desembolsos fueron 45.000M, el margen a favor es de u$s 12.000M). El desembolso de u$s12.000M se destinaria a la cancelación de parte de los u$s 44.000 millones del Stand by y así sucesivamente, sin que aumente el principal y adaptando la tasa de interés a las circunstancias. Eso aseguraría la “sustentabilidad de la deuda”. Próximo paso, actualizar la tasa de interés de la deuda emitida para el Club de Paris.

Como es inevitable que un número importante de países necesite ayuda para no caer en un default generalizado que provocaría la quiebra de muchas entidades del sistema financiero internacional, esta decisión de reducir los intereses, mantendría a salvo los balances, que de otro modo verían reducidos sus patrimonios ya que muy pronto deberán “provisionar parte de los créditos otorgados”.

El colapso argentino en 2018 es el más reciente y más grande fracaso económico desde 2001. Dada la alta tasa de desempleo de los últimos dos años que finalizó en la frontera de los dos dígitos, es asombroso que los ciudadanos no se alborotaran, sino que sufrieran en silencio. A partir del resultado de las PASO se abrió un horizonte de esperanza que detuvo un estallido social.

Los resultados de las PASO, produjeron el sinceramiento de la insolvencia financiera, que solo había sido contenido por la asistencia del FMI, quien además de asegurar las ganancias de los fondos que cobraron, fue inducido a invertir en la campaña para detener el avance del comandante Che Fernandez.

Otra hubiera sido la negociación, si el volumen de la deuda privada no se le hubiese endosado al FMI. Al hacerse cargo el FMI aseguró que los acreedores privados sigan cobrando con dos jugadas adicionales La primera es que al reducirse la deuda de los acreedores privados, les consolidó un promedio de ganancia extravagante si sumamos las tasas cobradas más “curro trade”, mientras redujo el monto de la deuda y permitió que los tenedores de bonos resistieran con más energía (A mayor deuda, mas problema para el acreedor). Otra hubiera sido la cuestión con una deuda de más de u$s 100.000 millones en juego, en lugar de u$s 68.000M. El segundo es que al regresar el FMI como acreedor, podría elegir entre conducir a un nuevo ajuste o bien, atender con diligencia los desaguisados en que incurrió, como partícipe necesario.

La herencia de Kristalina

Aunque casi todas las actividades del FMI tienen lugar en el mundo subdesarrollado, el organismo siempre está presidido por representantes de países industrializados. Los organismos multilaterales de crédito no son representativos de las naciones a las que asisten. Sin embargo Kristalina Georguieva es una economista transdisciplinaria con formación política y sociológica, nacida en un país del Este de Europa (Bulgaria). Esto es novedoso.

Kristalina en 2010 fue reconocida como “Europea del año” por preservar la reputación y la independencia del BCE, frente a la presión política en la eurozona durante la crisis de la deuda soberana. Todo lo contrario que hizo su predecesora del FMI-Christine Lagarde, cediendo a las presiones políticas de Donald Trump, cuando la rama técnica desaconsejaba acudir en auxilio de Argentina. Gueorguieva fue candidata a Secretaria General de la ONU. La influencia del neoliberalismo en los organismos internacionales parece haber entrado en un periodo de tensión que tal vez se exprese en este cambio de perfil, aunque no lo sabemos.

Las cenáculos de los oscuros economistas argentinos se transformaron en escenarios frívolos con grandes manifestaciones de sumisión (Davos, Mini Davos) y “enamoramiento de Christine Lagarde” según las propias palabras del ex presidente. El préstamo y el ajuste diseñado para capear la crisis se concretó en tiempo record, sobre todo para un país que no tenía relaciones con la entidad por alrededor de trece años. Se suponía que el FMI se concentrara en resolver la crisis, no en ganar la reelección. Es obvio que para renovar el mandato Cambiemos necesitaba ayuda, pero nadie pensó que el FMI podría convertirse en un máster sponsor.

Crisis financiera argentina

Lo que pudo denominarse “crisis financiera argentina” fue en realidad un conjunto de crisis de diferente índole que concurrieron, y se vigorizaron unas con otras. Hubo crisis económica (agravamiento de la recesión e inflación), crisis financiera (fenomenal huida de capitales, disparada del riego país, default o reperfilamiento y maxi devaluaciones periódicas sin descanso), crisis social (aumento del desempleo y la pobreza; sin que se produjera un correlativo aumento en el nivel de la protesta social).

Aun es un desafío para la ciencia política nominar esta experiencia devastadora, podríamos significarla como una variante exotérica de neoliberalismo, enancado por un grupo de consignatarios del Estado. Algo infrecuente que aun ha degradado las instituciones hasta niveles singulares. Recuerde: auto-perdón de deudas, perdón de deudas a empresas, rebaja de impuestos, blanqueos a familiares, auto-adjudicaciones, aumentos de tarifas de peajes, licitaciones de parques eólicos, verbigracia: aumentos de energía de cuatro cifras porcentuales. Hasta hubo un intento de designar jueces de la Suprema Corte por Decreto.

Salvemos al liberalismo y la escuela neoclásica

Este esfuerzo de nominación (neoliberalismo exotérico) tiene como objetivo salvar al liberalismo político que nada tiene que ver con semejante adefesio. Tampoco podemos responsabilizar a la escuela neoclásica cuando la praxis ha sido intermitente y los negocios exudaban conflicto de intereses por todas partes. Está claro que no era una tecnocracia, conservadurismo tradicional, ni liberalismo, ni socialismo, ni populismo, ni marxismo-leninismo ni una dictadura.

El indefinible régimen político que asumió estas políticas ya no está, ahora gobierna el Frente de Todos. Las dificultades económicas que enfrentaba Cambiemos comparada con la herencia de Alberto Fernandez y la pandemia, hacen extremadamente dificultosas las posibilidades de realizar el tradicional “ajuste estructural” con apertura de las fronteras. El éxito del FMI fue mucho menor de lo que esperaban sus promotores, y estuvo muy por debajo de lo que se necesita para terminar con el peronismo. Las próximas negociaciones con el FMI pueden dar como resultado un punto de inflexión en el alineamiento político de los últimos cuarenta y tres años, donde la Argentina siempre asumió una posición vasalla, para comenzar la reconstrucción de la dignidad y la recuperación de la cordura después del caos.

(*) Profesor de Postgrado y Maestrías en UBA y UADE. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros.Investigador PID del Doctorado en UADE. Puede seguirme en Twitter como @PabloTigani .También en Facebook: https://www.facebook.com/epablotigani

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