Nueva oferta elevaría la adhesión al canje, pero ¿logrará activar CACs?

Opiniones

La última propuesta presentada por el Gobierno resuelve algunas de las cláusulas legales que todavía generaban disputas.

La última oferta mejorada presentada por las autoridades de inmediato entusiasmó a los inversores, ya que no sólo eleva el valor presente neto de la propuesta sino que además resuelve algunas de las cláusulas legales que todavía generaban disputas.

A pesar de dicha reacción inicial, y que el canje seguramente elevaría sustancialmente el nivel de adhesión respecto a la instancia anterior, existe la incertidumbre de si será finalmente posible lograr activar las CACs (Cláusulas de Acción Colectiva), las cuales resultan indispensables para evitar tener que lidiar con ¨holdouts¨ a futuro.

Ello se debe a que hasta el momento los principales comités de acreedores, que poseen una tenencia crucial para poder llegar a dicho objetivo, no se han manifestado sobre la oferta, y así es que crece entre los operadores la expectativa por recibir una señal sobre su evaluación y la eventual participación en la nueva oferta en marcha.

Dicha adhesión resulta clave no sólo ya que permitiría ¨arrastrar¨ a otros inversores institucionales y minoristas, sino también porque su respaldo podría permitir aspirar a una reducción en los rendimientos de los nuevos títulos, y así despertar entusiasmo ya que ello tendría asociado una apreciación que potenciaría los retornos totales.

En caso de no sumarse a esta nueva propuesta, y así no alcanzarse las CACs, no sólo se abriría espacio a futuros litigios judiciales en NY - y un mayor riesgo de cambio de manos desde tenedores ¨real money¨ a ¨fondos buitre¨ - sino además se dificultaría la capacidad de recuperar el acceso al crédito externo para los emisores privados. Ello es importante en busca de lograr administrar el ¨roll-over¨ de sus deudas, así como evaluar planes de inversión que contribuyan a las perspectivas económicas del país.

De ahí la importancia de cerrar exitosamente la reestructuración de deuda, ya que despejar dicha incertidumbre se convierte en condición necesaria para poder focalizar la atención en las políticas económicas para el post pandemia. Entre los serios desafíos que monitorean los inversores se destacan el derrumbe en la actividad y la dinámica del déficit fiscal, con implicancias en la emisión monetaria y los controles cambiarios.

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