30 de noviembre 2004 - 00:00

Italianos enojados

(Tulio Zembo es abogado de bonistas italianos que fueron damnificados por el default y asegura que son los únicos que están «pagando el pato de la boda». En diálogo con « Radio América», reconoció, además, que la presión italiana para que mejore la oferta es entendible porque se avecina un año electoral.)

PERIODISTA:

¿Cómo vio las declaraciones de Néstor Kirchner respecto de la falta de apoyo italiano por la deuda?

Tulio Zembo: No nos importa mucho, nosotros estamos siempre mirando la solución de nuestro problema más allá de todas las polémicas, de todas las declaraciones, sean de Berlusconi o sean de cualquier otro personaje de la política mundial.


P.:
¿Cuál fue la reacción del gobierno italiano respecto del default argentino?

T.Z.: Eso tampoco nos concierne mucho a nosotros, evidentemente también nosotros le echamos culpas al gobierno, que ha permitido que pasara lo que terminó ocurriendo. Pero la posición de Berlusconi es una posición suya, personal, del gobierno, de las fuerzas políticas, pero no nos afecta en el reclamo que nosotros tenemos contra las fuerzas internacionales, el FMI y la Argentina. Nuestra intención es cobrar la plata.


Evidentemente, la presión del gobierno italiano será cada día más pesada por nuestra parte porque somos miles de electores. Estamos entrando en Italia también en un año electoral muy importante para la eventual reelección o no del actual premier.


P.:
¿Por qué demandan a los bancos italianos?

T.Z.: Fue el propio presidente Néstor Kirchner quien dijo «a los estafados jubilados italianos».


Nosotros nunca habíamos utilizado esta palabra, pero ahora la utilizó el Presidente. Por eso, queremos que la Argentina se ponga de nuestro lado y pida a los bancos que colocaron los bonos entre los ahorristas que devuelvan la plata. Cuando estafaron a los jubilados también hicieron lo propio con la Argentina. Si el supermercado pasa a vender un producto en mal estado pasa a ser también su responsabilidad por haber vendido algo que no estaba apto para consumo.


Además, no tiene sentido que al FMI le paguen cash y a los ahorristas les ofrezcan un papel a 40 años de plazo. Al final, el FMI se autodeclara responsable, la Argentina asume que los bonistas fueron estafados, pero nosotros somos los únicos que pagamos el pato de la boda.

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