Kirchnerista de Santiago del Estero se declara contra la intervención
-
Planes sociales y formación de capital humano
-
Atención: el nuevo plazo fijo que le gana a la inflación todos los meses
El intendente de la ciudad santiagueña de La Banda, Héctor Chabay Ruiz, criticó las actitudes del interventor federal enviado a su provincia por su propio referente nacional, Néstor Kirchner. Su actitud abre un debate que se suma a las críticas de la gestión Lanusse en su primer tramo.
Periodista: Usted es el hombre más ligado al Presidente en Santiago del Estero. Pero parece estar disconforme con la intervención federal en la provincia, ¿es así?
Héctor Chabay Ruiz:Yo estoy ligado a Néstor Kirchner desde diciembre de 2001. El visitó la provincia, lo mismo que su esposa, y con el apoyo de ellos nos propusimos ganarle al ARI en Santiago, y le ganamos. Ahora bien, la intervención que se dispuso sobre la provincia se asentaba en premisas concretas: administrar la transición, normalizar la seguridad y dar las garantías para que el pueblo santiagueño libre y democráticamente pueda elegir a su propio gobierno.
P.: Esto es un enunciado. ¿Pero qué le reprocha concretamente al ex fiscal y ahora interventor Pablo Lanusse?
H.C.R.: En primer lugar, ellos llegaron y se alojaron políticamente en la democracia cristiana, que fue la luz intelectual del juarismo durante muchos años; se alojaron en la patria contratista, de empresas constructoras, como la de la familia Curi, o en sectores marginales del menemismo o de Izquierda Unida.
P.: Da la impresión de que usted se queja de las amistades políticas del interventor. ¿Es así?
H.C.R.: No.Yo me quejo por el espíritu de discordia y discriminación que llevó el interventor a Santiago. No sólo yo me siento discriminado. El interventor ha dicho que iba a «destruir hasta el último nicho del juarismo», lo que recuerda aquella aniquilación del gobierno de Isabelita. Se demonizó a Juárez pero también a empresas como el grupo Ick. Cualquiera que hable hoy mal de Juárez o de Ick pasa a ser socio de la intervención. Pero no termina aquí esto: también se dejó de lado a los partidos mayoritarios de la provincia, incluidos los que tuvieron el principal protagonismo en las últimas elecciones.
P.: ¿Usted defiende a Juárez?
H.C.R.: No. Defiendo a Santiago y a la imagen de Kirchner, con quien trabajo desde hace años. No creo que esta intervención, tan por fuera del espíritu inicial con el que debía establecerse, les haga ningún bien ni a la provincia ni al Presidente.
P.: ¿Cómo está el clima social en Santiago? Aquí llegan noticias de cierta efervescencia.
H.C.R.: Hay más inquietud que en tiempos de Juárez, mire lo que le digo. Están cortadas las rutas, ocupados los puentes, hay reclamos de los ocupantes de viviendas, con los que el interventor se hizo filmar tomando mate; reclamos gremiales de todo tipo. Todos los días se queman neumáticos en la plaza principal.
P.: Todo está rodeado de un enorme silencio en los medios porteños, ¿verdad?
H.C.R.: No se reflejan estas tensiones, pero tampoco la aberración de que un interventor pretenda reformar la Constitución de la provincia. Desde 1853 no se ve algo así en provincia alguna. Quiere violar el artículo 14 y el 223 de la Constitución provincial, y el artículo 6 de la Constitución nacional. Esto, sin la menor iniciativa de diálogo político. No llamaron a la dirigencia peronista; a nosotros que somos del Movimiento Santiago Viable tampoco nos llamaron. Recién ayer, por lo que sé, invitaron a una reunión al radicalismo. El clima de agresividad es preocupante: yo recibí amenazas de muerte, informé hasta el número de teléfono en el que se originó la llamada, que detecté con técnicos puestos por mí, y sin embargo no tuve siquiera una muestra de solidaridad de la intervención federal. El abogado de Lelia Basher Nazar recibió una balacera de 30 proyectiles en su casa, y ni siquiera se investigó. El presidente del Concejo Deliberante fue amenazado por un hombre que es conocido por sus actividades ilegales, y no se hizo nada al respecto.
H.C.R.: Debe normalizarse la situación para llamar a elecciones para octubre, a más tardar noviembre, que es lo que dijo el presidente de la Nación, y abandonar esta fantasía de la reforma constitucional. Han armado una mesa de diálogo con amigos de la intervención y esperan poder hacer esa reforma para quedarse más tiempo.Ya hablan de elecciones en febrero, que es carnaval, con un calor de infierno y lluvias. El espíritu es quedarse hasta para hacer obras insólitas...
P.: ¿A qué se refiere?
H.C.R.: La semana pasada presentaron el presupuesto. Nos encontramos con que contiene el proyecto de hacer un nuevo edificio para la Legislatura, del orden de los 100 millones de pesos. Calcule que con 132 millones haríamos los acueductos necesarios para irrigar toda la provincia con agua potable. Nosotros estamos esperando que el Presidente tome en sus manos el manejo de las prioridades de la intervención. Mire otra anomalía: hoy Musa Azar está cómodamente en Gendarmería Nacional, no se esclareció el doble crimen de La Dársena, y la jueza Bravo, que había orientado promisoriamente la investigación, fue desplazada. La muerte de Patricia está esclarecida de la época de Juárez. La de Leila, no. Mi temor es que Musa Azar quede libre por la incompetencia por lo menos culposa de la intervención.
H.C.R.: Todo lo bueno se debe a la mejor recaudación nacional. En la provincia, hoy hay 700 millones de pesos, de los cuales más de 600 quedaron de la gestión de Juárez. Pero no hay inversión ni ningún tipo de iniciativa local. Salvo estas obras faraónicas, que ya recordamos de la anterior intervención.
P.: ¿Usted cree que existirá un proyecto político propio de parte de Lanusse?
H.C.R.: Puede ser, para algo querrán durar. Se dan nombres, como el de Ríos Olivero, a quien yo le gané en La Banda. Nunca estuvo vinculado con Kirchner. También el rector de la Universidad Católica. No le auguro un buen destino electoral a la intervención con esos candidatos. Siempre creímos que la intervención no pondría candidatos.
P.: ¿Kirchner ignora todo esto?
H.C.R.: Creo que él creyó en el informe de la Secretaría de Derechos Humanos, que estaba cargado de mentiras. Hoy está escuchando nuevas voces. Pero creo que hoy le será difícil cambiar a 70 días de haber designado al interventor. Pero creo que él debería sensibilizarse frente a lo que sucede en la provincia, porque hoy Santiago del Estero es una empresa nacional.




Dejá tu comentario