"La Argentina está lejos de generar confianza"
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Atención: el nuevo plazo fijo que le gana a la inflación todos los meses
Cyrus de la Rubia
Periodista: ¿Se esperaban un nivel de adhesión al canje de la deuda superior a 75% como se anuncia?
Cyrus de la Rubia: Sinceramente no. Si me lo preguntaba hace seis meses, hubiera dicho que era una meta casi imposible. Pero de todas maneras creo que la forma en que la Argentina encaró la negociación con los acreedores perjudica al país, porque no cambia el aspecto clave, que es generar confianza para invertir. En los próximos años la Argentina necesitará inversiones muy importantes del exterior y no creo que vayan a llegar.
P.: ¿La tasa de crecimiento cree que seguirá alta como en 2003 y 2004?
C.D.L.R.: Lamentablemente no puedo ser optimista. La Argentina está lejos de generar confianza si no hace las reformas pendientes. Se necesita respeto a los inversores y a los contratos, reglas de juego claras y desregular el mercado de trabajo como un primer paso. También es imprescindible que el país avance en otros aspectos. como crear un sistema judicial-eficiente, combatir la criminalidad y activar los créditos. Sin todo ello, el crecimiento siempre va a ser limitado y se corre el riesgo de que cada cinco anos la economía se desplome. Dicho esto, pronosticamos un crecimiento de 6% para 2005 y 3,5% para 2006.
C.D.L.R.: No veo ningún obstáculo. El FMI tomó nota de sus errores en el tratamiento de la Argentina, que fueron serios. Sobre todo permitió el desequilibrio fiscal en el contexto de la convertibilidad. Creo que se dieron cuenta de que hay variables incompatibles, como abrir drásticamente el mercado de capitales y mantener una alta rigidez hacia el mercado externo, lo que impidió el ingreso de divisas necesarias para mantener la convertibilidad. De todas formas, hay que considerar que la Argentina es un país soberano y que fueron las decisiones del gobierno local las que llevaron al default.
P.: El gobierno argentino dijo que, por ejemplo en el caso italiano, fueron los bancos los que colocaron bonos sabiendo de la crisis argentina y que es a éstos a los que hay que reclamarles. ¿Usted qué opina?
C.D.L.R.: El razonamientose puede discutir, pero es absurdo que lo plantee un gobierno como el argentino que no cumple sus obligaciones. Esa idea la puede decir cualquiera, menos un funcionario argentino.
P.: ¿Cuál es la principal objeción a la forma en que se negoció el canje?
C.D.L.R.: Más allá de si la oferta debió ser más generosa, hubiese sido adecuado tratar a los acreedores con más respeto. La verdad es que no se negoció con los acreedores.
P.: ¿No es cierto que al tratar de beneficiarse con una tasa alta como la que daban los bonos argentinos, los inversores asumieron un riesgo que finalmente se hizo realidad?
C.D.L.R.: El riesgo existía, pero se supone que un país asume más responsabilidades que otro tipo de deudor.
P.: ¿Cree probable que el caso argentino sirva de ejemplo para otros países endeudados?
C.D.L.R.: Creo que es un riesgo importante.
P.: ¿Cómo ve las perspectivas del Mercosur?
C.D.L.R.: El Mercosur como verdadera unión aduanera no existe. Hace años que se está tratando de avanzar en una dirección y la verdad es que parece una meta imposible. No digo que el Mercosur tenga que desaparecer, pero el modelo por seguir debería ser el de Chile, que negoció acuerdos puntuales con diversos países del mundo. Que Brasil esté atado a la Argentina para negociar lo perjudica y no lo beneficia en casi nada.
P.: ¿América latina en general le produce desconfianza como plaza económica?
C.D.L.R.: Creo que el caso de México y Chile son las excepciones que permiten pensar que Latinoamérica no está condenada al atraso. Sus gobernantes, y también Lula da Silva, se dieron cuenta de que una política fiscal irresponsable genera pobreza. Sin embargo, en Brasil y en México falta la segunda generación de reformas, que incluye aspectos microeconómicos con las cuales se disminuyen las trabas al crecimiento. Me refiero al mercado de trabajo muy rígido, la educación, el sistema policial y el judicial, que es conocido por su ineficiencia y vulnerabilidad a la corrupción. En este tipo de reformas hay que incluir un nuevo modelo de impuestos y fomentar inversiones en infraestructura.
Entrevista de Sebastián Lacunza




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