Hace, por estos días, dos siglos que los ingleses vencieron en Trafalgar a la flota aliada franco-española. Resultado inmediato de eso fueron las dos invasiones inglesas al Río de la Plata y la victoria de los criollos que se avivaron. También los ingleses supieron sacar consecuencias y, como sabemos, cambiaron su estrategia.
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Dos siglos más tarde, segunda victoria británica: Londres derrota a Madrid y a París, y será sede de los Juegos Olímpicos de 2012.
Esta vez, la victoria inglesa se debió, como antes, a un error español en el planteamiento de la batalla. Los españoles, movidos por su tradicional odio contra los franceses desde Napoleón en adelante (no antes, ya que durante dos siglos y medio fueron aliados de los franceses), y partiendo de la base de que París y Madrid serían finalistas, firmaron un pacto secreto con los ingleses, en ese negocio gigantesco y multimillonario que son los Juegos Olímpicos, organizados por una empresa privada. Aquel que fuera eliminado en la semifinal cedería sus votos al otro. Los españoles habían partido de la base de que los finalistas serían París y Madrid, y querían contar con los votos de Londres, ya que sabían que París tenía más posibilidades. Pero los ingleses habían acordado también secretamente con Nueva York que, si ésta era eliminada en la antepenúltima votación, pasaría los votos a Londres. Consecuencia: los votos de Nueva York se sumaron a los de Londres, y Madrid quedó eliminada en las semifinales. En la final, Madrid, según lo acordado, dio sus votos a los ingleses, y París fue eliminada. Tercera derrota de París como aspirante a los Juegos Olímpicos. La capital de Francia no lo ha sido desde 1924. En Madrid hubo enorme decepción, porque desde hace unos días vivía un delirio, creyéndose ya ganadora. El intendente Alberto Ruiz Gallardón -Gayardón, para sus enemigos- había montado la más gigantesca y millonaria campaña para ganar voluntades, entre los españoles y los miembros del Comité Olímpico Internacional. Su apuesta tenía un objetivo: suceder como presidente a José Luis Rodríguez Zapatero, con los votos del su partido, el PP y del PSOE. (El también pretende crear un partido transversal.) En Madrid ha invertido miles de millones de euros en obras para los Juegos Olímpicos, gracias a empresas constructoras, socios y políticos. Inversiones tan gigantescas hipotecarán a los madrileños hasta 2040. El 85% de las obras estaba ya iniciado; y las hipotecas, ya comprometidas.
El espíritu de San Martín -que también sacó sus conclusiones tras las dos fracasadas invasiones al Río de la Plata y actuó en consecuencia- debe estar sonriendo.Y pensando que los errores estratégicos en las grandes batallas se pagan.
Los que también sonríen, más bien ríen, y lo han celebrado con unas copas, son los catalanes, los vascos, los gallegos y los canarios, independentistas y todos aquellos que miran con gran recelo al «centralismo madrileño». (Pero esto no te lo contará la TVE.)
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