La crisis argentina de fines del siglo XX
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Gestación y causas de la crisis Hay poca disposición en la mayoría de los políticos, economistas, intelectuales y dirigentes sectoriales, a examinar las causas de la crisis. Cuando se les plantea ese interrogante generalmente responden: «No hay que ocuparse tanto del pasado, sino de los problemas del presente». A veces, muy pocas, señalan los objetivos a alcanzar a largo plazo y la forma de hacerlo. Lo corriente es considerar casos aislados y medidas ad-hoc, que no responden a un rumbo determinado.
La cuestión del rumbo es esencial. Es el caso de una nave que en medio de una tempestad ha perdido la brújula y navega a la deriva. Difícilmente llegará al puerto deseado.
En 1999, el Dr. De la Rúa fue elegido presidente de la Nación sostenido por una alianza i n t egrada por el peronismo, el radicalismo y el socialismo, y designó al Dr. Machinea como ministro de Economía.
Durante el período del Dr. Alfonsín, el Dr. Machinea había sido uno de los artífices del caos hiperinflacionario de 1989. Contra lo que podía esperarse en razón de las críticas que los dirigentes de la Alianza habían desatado contra el «modelo neoliberal» que, según ellos, se habría estado aplicando, el Dr. De la Rúa no cambió nada de ese «modelo»; todo continuó ajustándose a las características del segundo período del Dr. Menem. Una vez más no se apeló a doctrina alguna. Todo se redujo a continuar el manejo errático de la economía, lo cual condujo a agravar los males existentes. El Dr. Machinea fue reemplazado a su vez por el Dr.
Cavallo. Se creyó en esos momentos que la nueva presencia del Dr. Cavallo en el gobierno podía resolver la situación. Es más, se lo llegó a considerar como «el salvador» ante el desorden en que vivíamos.
• Desorden
Lamentablemente, ese desorden no fue corregido; por el contrario, se fue agravando. En particular, el retiro de los depósitos de los bancos y el drenaje de divisas hacia el exterior se fueron acentuando, presagiando la actual cesación de pagos tanto en el país como en el exterior. Esa tendencia se agudizó en la última semana de ese mismo mes.
Se temía que ya el lunes siguiente podría precipitarse un verdadero colapso financiero. Ante esa eventualidad, el Dr. Cavallo anunció en diciembre una serie de medidas tendientes a bloquear los ahorros en los bancos y el envío de fondos al exterior. Dichos acontecimientos forzaron un nuevo alejamiento del Dr. Cavallo, que arrastró el del propio presidente, Dr. De la Rúa.
Después de acelerados cambios e improvisaciones que confundieron a la opinión pública, el 1 de enero del año 2002 se llegó a la controvertida designación del Dr. Duhalde como presidente.
El Dr. Duhalde manejó como pudo la situación heredada, anunciando que tan pronto como ésta fuera corregida, él renunciaría a sus funciones, previa elección de un nuevo gobierno. Ese cambio se materializó el 25 de mayo de 2003, con el acceso del Dr. Kirchner al poder.
La situación actual. El gobierno del Dr. Kirchner
El nuevo presidente dedicó su primer año de gobierno a consolidar el sostén político que lo había llevado al cargo. Téngase en cuenta que sólo 22 por ciento de la ciudadanía había votado a su favor en las elecciones. En segundo lugar se dedicó a viajar a distintos países, procurando establecer contactos directos con autoridades y personalidades de los mismos. En tercer lugar, en el orden interno adoptó medidas que afectaron seriamente a las Fuerzas Armadas (retiro obligatorio de generales, decisión de convertir la ESMA en un Museo de la Memoria, la orden al jefe del Ejército de descolgar personalmente de la galería de cuadros del Colegio Militar las fotografías de los generales Videla y Bignone, y otras actitudes semejantes). En cuarto lugar, la incorporación al gobierno de activistas de izquierda que habían participado intelectualmente y en grupos subversivos en la década del '70 al '80, la tolerancia y aun la financiación de «piqueteros» y demás promotores de desórdenes en las calles y aun en el Congreso y la Casa de Gobierno, en una palabra, un apoyo evidente en favor del pensamiento socialista.
El tratamiento de la economía y del orden social del país fue postergado hasta el presente, atendiéndose sólo mediante medidas aisladas algunos urgentes problemas que se presentaron en ambos campos.
Hasta aquí lo hecho por el Dr. Kirchner en su primer año de gobierno. Pero ha llegado el momento en que hay que ocuparse fundamentalmente de la situación económico-social, que constituye el punto central de la crisis. Como ya he señalado, esa acción de gobierno no puede limitarse a algunas medidas aisladas que, aparte de su ineficacia, resultan muchas veces contradictorias ya que no se ajustan a una línea coherente de pensamiento a mediano y largo plazo.
• Perspectivas
Volviendo sobre el rumbo o camino a seguir, las posibilidades son tres. La primera es la implantación de un sistema verdaderamente liberal que no debe confundirse con el «modelo neoliberal» que, según los críticos indocumentados, se habría estado aplicando durante los últimos años. La segunda es la aplicación de un sistema socialista que se presenta bajo distintos nombres y plataformas diversas. La tercera es recurrir a una propuesta de Tercera Vía en la cual se inscriben distintas conformaciones políticas que doctrinariamente recogen algunos principios liberales y otros socialistas.
Entre estas tres posibilidades, necesariamente habrá que elegir, siendo elementos diferenciales entre ellas precisamente el enfoque económico y el ordenamiento social que adopte finalmente el gobierno. Respecto de los defensores de soluciones de Tercera Vía, vale la pena recordar la admonición de Rueff: «Sed socialistas o sed liberales pero no seáis mentirosos».
Quienes durante más de cincuenta años hemos venido bregando por la implantación de un verdadero sistema liberal en el país, creemos que ese sistema es el que debería adoptarse para salir de la crisis. Así como ocurrió en 1853, cuando Urquiza recogiendo las ideas liberales expuestas principalmente por Alberdi, en las presentes circunstancias deberemos recurrir a soluciones de esa extracción.
Hasta ahora el gobierno del Dr. Kirchner no ha dado muestras de inclinarse por una verdadera solución liberal. Es más, hay indicios de un retorno a las ideas estatistas, intervencionistas y desarrollistas que prevalecieron en el país bajo distintas formas durante los últimos cincuenta años. El gobierno debería dar a conocer cuanto antes su decisión acerca de esas materias y su plan para salir de la crisis y encauzar la marcha del país a mediano y largo plazo. La alternativa es la profundización de la decadencia que viene experimentando la Argentina durante ese ya prolongado lapso.




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