La ineficiencia del gasto porteño
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El gobierno manifiesta que dicha bonificación va a ser incluida en la cuota número tres de los impuestos en cuestión. Pero, como resulta obvio, de esta forma, se deja de lado a quienes opten, en este año, por el pago al contado. El oficialismo se apresura a aclarar que «los descuentos no son complementarios, sino excluyentes». Es decir, que un contribuyente que cumplió en tiempo y forma con el pago de sus impuestos durante 2004 y ahora desea abonar sus obligaciones de 2005 al contado no será acreedor al descuento por buen cumplidor.
En el razonamiento del gobierno, se soslaya que el descuento por pago contado tiene que ver con una cuestión puramente financiera; por un lado, para el contribuyente que dispone de recursos y que opta por ganarse una bonificación que le resulta atractiva si la compara con la tasa de interés de mercado, y por el otro, para el Estado, que embolsa anticipadamente dinero que, de otra manera, recaudaría a lo largo del año. Como es obvio, están en condiciones de acceder a esta bonificación tanto los contribuyentes cumplidores como los morosos. Nada tiene que ver esto con el descuento por buen comportamiento fiscal, que es un premio adicional al vecino que cumple en tiempo y forma.
El espíritu de la ley está siendo violado, y con ello, gran parte de los vecinos no recibirán el beneficio por el cual tanto se discutió en el ámbito legislativo durante casi todo 2004. Como se ve, una tosca chicana a una ley aprobada recientemente.
Cabe preguntarse, ¿qué necesidad tiene este gobierno de recurrir a interpretaciones distorsionadas de una ley, cuando enfrenta un año fiscal con recursos más que suficientes? Tal vez, la respuesta es que se está preparando, no para afrontar 2005 que aparece como venturoso en materia fiscal, sino que pretende sentar un precedente para cuando en 2006 y en 2007 comiencen los grandes vencimientos de la deuda externa local que, sin quitas de capital, el actual gobierno renegoció hace un par de años.
Un último interrogante cuya respuesta podemos analizar en un próximo artículo: si el razonamiento del oficialismo fuera en el sentido de lo indicado en el párrafo anterior, ¿nadie piensa en ser más eficiente por el lado del gasto, en lugar de tapar baches financieros con el desgastado recurso de meter la mano en el bolsillo del contribuyente?
(*) Fundación Creer y Crecer. Director del Banco de la Ciudad de Buenos Aires




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