21 de enero 2005 - 00:00

La ineficiencia del gasto porteño

Unas semanas atrás, la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires transformó en Ley uno de los ejes centrales de la plataforma electoral explicitada por el macrismo en la campaña de 2003: el premio a los contribuyentes cumplidores en el impuesto inmobiliario (ABL) y en el impuesto a las patentes. El trámite de discusión de la ley, en la Comisión de Hacienda, fue trabajoso y, consecuentemente, lento. Hicieron falta nueve meses de farragosas discusiones, pese a que se discutía un texto sencillo y con una lógica fácil de comprender si se ponía buena voluntad: premiar, por primera vez en la historia de la Ciudad, al contribuyente que cumpliera con sus obligaciones fiscales en tiempo y forma.

Se buscaba dar una vuelta de página respecto de anteriores conductas perniciosas. En efecto, en el pasado se ha ignorado sistemáticamente a los cumplidores y se premió siempre a los morosos y a los evasores, con moratorias, condonaciones de deudas, quitas o mecanismos similares que, invariablemente, terminaban licuando la deuda en detrimento de las arcas fiscales.

Cuando el oficialismo sintió que la presión de los vecinos frente a la propuesta de la oposición podía tornarse insostenible, y tratando de obtener réditos políticos, usufructuando una idea en la que nunca, realmente, habían creído, presentó su propio proyecto de bonificación. Menos agresivo en el monto del premio, pobre en cuanto a coraje político para llevar adelante reformas estructurales y mezquino en cuanto a compartir con el vecino la mejora en las arcas fiscales; el proyecto del gobierno era una pálida y mala copia de la propuesta del macrismo.

Así la cosas, con dos proyectos en juego, se trató de consensuar una ley que, aun apartándose de las máximas aspiraciones del bloque opositor, se orientara, al menos en lo conceptual, en el sentido de la propuesta original. Finalmente, se votó un proyecto de consenso que, básicamente, y entre otras cuestiones, recortó la bonificación de 15% ( propuesta original de la oposición) a 10%.

•Ausencia

Sin embargo, la historia no termina, y las mañas continúan, ya que el Gobierno de la Ciudad está en estos días remitiendo las boletas de pago de ABL correspondientes a las cuotas uno y dos del presente año y a la cuota única para el caso de pago al contado (esta forma de cancelación lleva un descuento por pronto pago de 10%) y ni noticias de la bonificación para quienes pagaron puntualmente el año pasado.

El gobierno manifiesta que dicha bonificación va a ser incluida en la cuota número tres de los impuestos en cuestión. Pero, como resulta obvio, de esta forma, se deja de lado a quienes opten, en este año, por el pago al contado. El oficialismo se apresura a aclarar que «los descuentos no son complementarios, sino excluyentes». Es decir, que un contribuyente que cumplió en tiempo y forma con el pago de sus impuestos durante 2004 y ahora desea abonar sus obligaciones de 2005 al contado no será acreedor al descuento por buen cumplidor.

En el razonamiento del gobierno, se soslaya que el descuento por pago contado tiene que ver con una cuestión puramente financiera; por un lado, para el contribuyente que dispone de recursos y que opta por ganarse una bonificación que le resulta atractiva si la compara con la tasa de interés de mercado, y por el otro, para el Estado, que embolsa anticipadamente dinero que, de otra manera, recaudaría a lo largo del año. Como es obvio, están en condiciones de acceder a esta bonificación tanto los contribuyentes cumplidores como los morosos. Nada tiene que ver esto con el descuento por buen comportamiento fiscal, que es un premio adicional al vecino que cumple en tiempo y forma.

El espíritu de la ley está siendo violado, y con ello, gran parte de los vecinos no recibirán el beneficio por el cual tanto se discutió en el ámbito legislativo durante casi todo 2004. Como se ve, una tosca chicana a una ley aprobada recientemente.

Cabe preguntarse, ¿qué necesidad tiene este gobierno de recurrir a interpretaciones distorsionadas de una ley, cuando enfrenta un año fiscal con recursos más que suficientes? Tal vez, la respuesta es que se está preparando, no para afrontar 2005 que aparece como venturoso en materia fiscal, sino que pretende sentar un precedente para cuando en 2006 y en 2007 comiencen los grandes vencimientos de la deuda externa local que, sin quitas de capital, el actual gobierno renegoció hace un par de años.

Un último interrogante cuya respuesta podemos analizar en un próximo artículo: si el razonamiento del oficialismo fuera en el sentido de lo indicado en el párrafo anterior, ¿nadie piensa en ser más eficiente por el lado del gasto, en lugar de tapar baches financieros con el desgastado recurso de meter la mano en el bolsillo del contribuyente?

(*) Fundación Creer y Crecer. Director del Banco de la Ciudad de Buenos Aires

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