28 de enero 2026 - 11:03

La segunda vida productiva:  cuando retirarse ya no alcanza

La mayor expectativa de vida obliga a repensar el trabajo, el ahorro y el aprendizaje continuo: vivir más y mejor implica diseñar una segunda etapa laboral que garantice autonomía, ingresos y una vida activa más allá de la jubilación tradicional.

Vivir más exige repensar el trabajo, el ahorro y el aprendizaje para construir una segunda etapa laboral activa, autónoma y económicamente sostenible.

Vivir más exige repensar el trabajo, el ahorro y el aprendizaje para construir una segunda etapa laboral activa, autónoma y económicamente sostenible.

Vivimos más y queremos seguir disfrutando. El desafío ya no es sumar años, sino construir una vida autónoma, activa y financiable cuando la jubilación deja de ser suficiente.

Si hace 30 años me hubieran preguntado cómo me imaginaba a los 70, habría pensado en un señor mayor, pasivo. Sin embargo, hoy que ya pasé esa edad, no me siento tan mayor ni mucho menos pasivo.

Si ahora te pregunto a vos, lector, cómo te imaginás a los 80, sospecho que a la mayoría le pasa lo mismo: cuesta verse como un “viejito”. Y tengo buenas noticias. Lo más probable es que no lo seas. Es muy posible que tu cabeza esté igual que hoy y que tu cuerpo no sea tan diferente. Y si te pregunto si preferírás darte gustos o estar encerrado en un cuarto comiendo lo mínimo indispensable, seguramente elegirías una vida de disfrute.

Fantástico. Porque lo que quiero transmitirte es esto: lo único “no positivo” de este escenario es que esa vida de disfrute tiene un costo. Y ese costo vas a tener que solventarlo vos. No mires al Estado ni al sistema jubilatorio. El responsable sos vos.

A partir de ahí, van estas doce ideas clave.

  • Por suerte, si llegás bien a los 50, tenés una alta probabilidad de vivir hasta cerca de los 90.
  • Lo más probable es que quieras vivir con plenitud, lo que implica menos gastos que hoy, pero no tanto menos.
  • Los sistemas jubilatorios datan de 1890, cuando Bismarck los instituyó en Alemania. En ese entonces la expectativa de vida era de 45 años, la jubilación era a los 70 y muy pocos llegaban a cobrarla, mucho menos a disfrutarla. Por lo tanto, olvidate de la jubilación: es apenas un complemento.
  • La forma real de contar con recursos es esencialmente ahorrar y seguir trabajando.
  • Es muy difícil, en el mundo actual, llegar a los 65 con ahorros suficientes para financiar 30 años más de vida.
  • Por lo tanto, casi todos van a necesitar generar una fuente de ingresos que complemente los ahorros y la jubilación.
  • Como las empresas todavía no “cayeron” en que existe una enorme fuente de colaboradores de más de 65 años, esa fuente de ingresos, en general, será como autónomo, empresario o cuentapropista.
  • Para tener ingresos, tenés que encarar una SEGUNDA ETAPA LABORAL, ofrecer algo que sea útil para quien te paga. Y como ese alguien se mueve en un mundo competitivo, lo que vos brindes también tiene que ser actualizado y competitivo.
  • Para eso, es imprescindible que sigas actualizada/o y seas capaz de entender el mundo moderno que te toque vivir. El aprendizaje no termina: es una constante.
  • Pero no alcanza solo con aprender. También es necesaria una mente dinámica y abierta al cambio y a lo nuevo. Asegurate de que tu cerebro se mantenga ágil y con esas características.
  • Tu vida no será la del estereotipo del abuelo rodeado de hijos y nietos. Es probable que sea una vida más autónoma, con una vida social propia entre pares. Los hijos pueden mudarse, muchos no quieren tener hijos y hoy no suelen hacerse cargo del cuidado de los padres: están concentrados en construir su propia vida. Esa vida autónoma y social se cultiva y debe formar parte del plan.
  • Nada de esto ocurre solo. Surge de tener claridad sobre estos conceptos, pero sobre todo de convertir las ideas en un plan concreto y llevarlo a la acción. Así como en la juventud uno tuvo un plan para estudiar y buscar trabajo, te invito a tomar conciencia, pensar qué vas a hacer, cómo vas a ser exitoso, cómo vas a querer vivir… y ponerte manos a la obra. Planificar tu segunda vida productiva. Y si para ese plan necesitas ayuda, no vaciles en pedirla. Es un tema para el cual pocos están preparados. Un mentor o coach te podrá cuestionar tus supuestos, darte una visión realista de cuál es tu aspecto más valioso en el mercado, mostrarte qué desarrollar y cómo llevar tu propuesta al mundo.

De ese modo, el regalo de años extra que nos toca en comparación con generaciones pasadas puede transformarse en una etapa plena, activa y llena de satisfacciones.

Founding Partner de Backer & Partners y consultor especializado en búsquedas de altos ejecutivos y transformación cultural de las organizaciones

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