13 de octubre 2005 - 00:00

"Las advertencias de la Fed apuntan a controlar el desequilibrio fiscal"

(El experto en mercados internacionales personificado como Gordon Gekko descarta que los operadores estén apostando a una suba de la tasa de interés de corto en Estados Unidos a niveles de 5% anual. Cree más en que las advertencias por la suba de la inflación de la Reserva Federal apuntan a controlar el desequilibrio fiscal. A continuación, el diálogo que mantuvo con este diario.)

Las advertencias de la Fed apuntan a controlar el desequilibrio fiscal
PERIODISTA: ¿Qué fue lo que salió mal? Wall Street cae, rueda tras rueda, y no consigue hacer pie: el Dow Jones cotiza ya a los mismos valores que en julio.Y la corrección se extiende por todas las plazas del mundo.

Gordon Gekko: Es verdad. Pero Europa y Japón, que mostraron un mayor dinamismo antes de la caída, también despliegan un mejor comportamiento posterior. Se han perdido allí los avances del último mes, pero no es tan grave dado que eran los niveles máximos alcanzados desde 2001 o 2002.


P.:
¿Hay un hilo conductor?

G.G.: Es difícil no mirar en dirección a la Fed...


P.:
El mensaje duro de la Fed está calando hondo.

G.G.: Finalmente comenzóa llegar a sus destinatarios. Las Bolsas acusan recibo; los bonos, también...


P.:
La tasa de 10 años rebasó el umbral de 4,43% que, en agosto, había servido de eficaz dique de contención...

G.G.: Estamos en el proceso de perforarlo. Una mala lectura de algún indicador extraviado bastaría para empujar las tasas -en forma clara- a un escalón más alto.


P.:
¿Cuál es el temor? ¿Qué las tasas lleguen a 5%?

G.G.: No. No, todavía. Sucede que la Fed instaló, tras mucho insistir, el temor a que la inflación aparezca a la vuelta de la esquina. De lo que no hay, hasta el momento, ninguna evidencia...


P.:
Sin embargo, uno podría armar una larga lista de elementos sospechosos. Los precios de la energía, del oro, de los metales. Todos ellos denotan una persistente vocación por cobrar altura que, además, nadie puede tildar de novedosa...

G.G.: De acuerdo. Presiones de costos hay a raudales. Pero el derrame a los precios finales ha sido módico. Y la tendencia subyacente de la inflación se ha desacelerado -en los últimos seis meses- a pesar de que los precios de los commodities sensibles se han afirmado aún más. En el último año, la inflación subyacente trepó 2,1%, mientras que en los últimos tres meses la velocidad se redujo a 1,4% anual...


P.:
¿La Fed embate contra los molinos de viento?¿Es acaso un homenaje de Greenspan a Cervantes?

G.G.: El temor de los mercados es muy claro. Si la Fed ha enviado un batallón de sus más encumbrados representantes a mentar, como nunca, el riesgo de la inflación; quizá sea porque sabe algo que todavía no conocemos. Dicho sea de paso, no es la primera vez que ocurre.


P.:
Imagino la puntillosidad con que se analizarán los próximos indicadores de precios...

G.G.: Este viernes se difunde el costo de vida, y una buena lectura en la porción que excluye alimentos y energía (el índice general será abultado porque captura la suba plena del petróleo tras los huracanes) es la receta básica para que los mercados recuperen la estabilidad...


P.:
¿Qué sentido tiene guiarse por una medición de la inflación que descarta al petróleo cuando es precisamente el crudo el que motorizala suba y no arroja señales de ceder?

G.G.: Mucho sentido. Hasta ahora, uno registra dos fenómenos claros y separados: un fortísimo cambio de precios relativos y una inflación, aunque en ascenso, muy moderada.

P.: ¿Es posible que la Fed no posea una visión negativa concreta sobre el próximo índice de inflación y solamente esté abriendo el paraguas?

G.G.: Ese escenario es el más probable. Relea las minutas de la reunión del 20 de setiembre y allí observará los rastros de la disconformidad creciente que anida en la Fed con el curso de la política fiscal.


P.:
Se dice, en las minutas, que los riesgos de un desborde del déficit han aumentado luego de Katrina...

G.G.: Tal cual. Agitar el tema de la inflación es un atajo para tratar de influir sobre un terreno que va más allá de la jurisdicción propia de la Fed, pero que la afecta directamente.

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