El "megaplán" con anabólicos para estabilizar los mercados y el fin de la magia financiera

Opiniones

Los gobiernos del mundo lanzan planes de estímulo para recuperar sus economías de los efectos del coronavirus. El mundo ya no será el mismo.

Después de esta situación mundial -necesariamente Orwelliana- en que nos puso el coronavirus habrá que cambiar de canal. En la Argentina los medios muestran un patovica que le pega a un empleado de seguridad para salir del edificio como si fuera un videogame, o al tarado que metió una empleada domestica en el baúl del automóvil para entrar al country. Pornografía del desastre. Tal vez los ciudadanos puedan decir: “Basta de ser los borregos de la televisión”.

En enero en Nueva York hablamos con estadounidenses ilustrados que comienzan a hartarse de la cultura que hace cuarenta años cambio los valores por los intereses. Nacidos en EE.UU. hijos de latinos-que nunca serán locales-fastidiados de los genios que inventan cercas para electrocutar mexicanos.

- ¿Quién quiere seguir un modelo fracasado? - Necesitamos más respeto para el hombre de a pie y menos sometimiento a los embutidos que conferencian desde una tarima o pantalla.

EEUU prodiga dólares desde helicópteros

Los senadores estadounidenses están negociando los últimos puntos del primer proyecto de ley de estímulo de aproximadamente u$s 2 billones para ayudar a la economía a superar la pandemia de coronavirus. Irían a la luna y volverían seis veces con los billetes apilados de lo que van a emitir. Desde ahora habrá dos EE.UU. uno que sigue cobrando bonus y otro que recibe un cheque del Gobierno. Recuerde que el primer cálculo de la Fed en 2008 era que con u$s100.000 millones se resolvía todo y, terminó siendo un asunto de u$s3 billones. En EE.UU., Alemania y Francia igual que en todo el mundo se incluirán medidas para ayudar a las compañías que enfrentan crisis de flujo de efectivo. Se prepara una prórroga para que las empresas empleadoras presenten los impuestos sobre los sueldos y cargas que deben-puede haber ayuda condonaciones de deudas, multas-y una deducción ampliada por los gastos de intereses que las sociedades comerciales pagan por los préstamos. Se otorgará una moratoria impositiva, ya que las consecuencias económicas de la pandemia podrían dejar a los empleados sin cobrar sus haberes.

Van a poner dinero en manos de quienes lo necesiten -como dijo Martín Guzmán- tanto a los que han perdido sus trabajos como a los que están en el limbo. El plan incluiría un seguro de desempleo y muchos otros anabólicos -para fortalecer títulos y acciones- que mantendrán a los trabajadores en sus escritorios pero con seguro de desempleo. El gobierno que salvó a los EE.UU. del socialismo (según sus palabras) pagará el salario completo de la gente durante cuatro meses con dinero del Estado. También habría ayuda para las grandes empresas que van a obtener préstamos y auxilio del gobierno.

Según lo que enseñan en las universidades con mejor marketing en el mundo, los gobiernos que hacen estas cosas no son los más eficientes ni los más respetables.

La Fed (una especie de Banco Central) retira sus límites a las compras de deuda y anuncia medidas para estimular el crédito. Anuncia que adquirirá bonos y deuda propia “en las cantidades necesarias”. Si sucediera eso aquí, los economistas argentinos liberales que se congregan en una discoteca dirían “esto es un viva la Pepa”.

Hace 12 años que EE.UU. tiene tasas de interés bajas y, ocho años a interés “casi cero”. El secreto de tener inflación baja no parece ser la ortodoxia de la política monetaria y fiscal, sino poseer una moneda patrón (seniority), muchas cabezas nucleares, misiles y bases militares.

Aunque gasten y paguen en exceso emitiendo moneda o títulos, la expansión no se convierte en demanda interna, por eso los precios no aumentan tan fuerte en EE.UU. La Fed (Reserva Federal) toma los bonos del Tesoro y paga bajos intereses (no los de LELIQ), sobre unos títulos que nunca va a pagar. Esconden la tierra debajo de la alfombra.

En los países periféricos ya no estamos obligados a seguir escuchando el cuento de Caperucita Roja (versión Lobo Feroz).

De este modo, arranca lo que luego será un “megaplan” para estabilizar los mercados, apelando al intervencionismo estatal más furibundo de los últimos tiempos. Estas medidas de expansión monetaria podrían evitar una catástrofe mayor, aunque de aquí en adelante, toda verdad económica pasará a ser provisional o relativa. Si hace falta más dinero, seguirán poniendo.

Aunque las medidas adoptadas permitan evitar males mayores, el agravamiento de las condiciones financieras internacionales traerá secuelas en el mundo, difíciles de evitar. El comercio internacional será un factor importante en la trasmisión de la crisis. Una desaceleración más fuerte de la economía mundial está en marcha y, aunque las perspectivas este día han mejorado por la inyección de liquidez, la crisis financiera no ha terminado. Podrían repetirse nuevos incidentes como los que comenzaron el 9 de marzo, cabe esperar una fuerte aversión al riesgo, con salida de capitales de países emergentes a favor de la “gran aspiradora” estadounidense.

Los fondos

En primer lugar, la magia financiera de la globalización cambiará significativamente, ya que el modelo de fondos de inversión se encuentra en riesgo potencial. Ahora mismo los mercados viven en una montaña rusa donde en un día de euforia recuperan 20% y al otro día les invade el pesimismo provocando caídas de la misma magnitud.

Fondos de inversión concentrados que como la banca de inversión independiente hasta 2008, que actuaron con baja regulación, crecieron como una burbuja y, no sabemos cómo siguen. Es probable que en el mundo haya que estudiar a cinco fondos que pueden ejercer más poder economico que Donald Trump. La magnitud que ha adquirido la crisis del coronavirus terminará afectando a EE.UU. y los países ricos también. Hoy parecen estar lejos de alcanzar el piso de la crisis sanitaria. En un extremo, hay estadounidenses que nos hablan de tres semestres.

Perspectivas regionales e internacionales

Aunque los efectos serán diferenciados en los distintos países, la salida de capitales y la probable desaceleración en los flujos de inversión extranjera directa probablemente impacten con mucha más fuerza en economías latinoamericanas más abiertas como Chile, Perú y el nuevo Brasil.

En diciembre de 2019 Alberto Fernández comenzó un ciclo político de creciente independencia. En este contexto, sorprende un Gobierno argentino que está sereno, potenciando la ira de quienes ven fracasar sus deseos y pronósticos, año tras año. Alguien dijo sobre la deuda: “Cuidado que el tiempo no es infinito” (16-01-2020 Ámbito Financiero). Se lo veía apurado para ser alguien que siempre luce imperturbable y como que nunca dice nada que no sea prudente. Así son las cosas con los gestores de la deuda externa argentina. Iniciaron el fuego y luego condenan la plaga.

“Lograr una rápida reestructuración de la deuda”, pedían los endeudadores seriales. Ahora está claro lo que alentaban. En diciembre en WS (Wall Street) ya se simulaban los alcances que podía tener una pandemia. En enero se decía que Trump estaba subestimando un colapso. Deduzca. Saque cada uno sus conclusiones.

-¿Conviene escuchar o consultar a quienes fueron parte del problema? - Hablar con un econo-financista monetarista es como hablar con una persona drogada. Le mostramos 40.8% de pobreza, gente que no come, desempleo y, ellos contestan que hay que bajar la inflación.

Debemos tener cuidado de los que nunca perdieron la oportunidad de no perderse una oportunidad. Son los economistas que estuvieron a cargo o fueron compinches del presidente que se jactaba de bajarse los pantalones con el mundo. En el mejor de los casos son el equipo que votaron y fracasó, no los escuchemos más.

Docencia

Toman clases en la universidad donde les dijeron como era cada cosa: el gasto público, la emisión monetaria…luego tenían que “creer” lo aprendido. La trampa estaba en que como muchos no leerían fuera del huevo, razonarían solo sobre lo aprendido. Y en la educación se aprende lo que el poder decide enseñar. Recuerden los que estudiamos a las tiranías de Rosas y Perón y aprendimos a venerar “el sillón de Rivadavia”. Como cambiaron las cosas. Al punto entonces que la opinión pública no es el resultado reflexivo de la gente. El gentío no está acostumbrado a pensar. Decide visceralmente, si habla despacio y es rubio, o porque lo repiten los medios de comunicación que están en manos del poder fáctico. Posteriormente la opinión general no es opinión pública, sino sentencia mediática.

En un país todos quieren ser protagonistas y ninguno el público, no podemos seguir cultivando la amistad de los necios. Que piensen en este momento propicio: - ¿Si los que recibían planes sociales eran holgazanes, como deberíamos llamar a los que pretenden que el mercado arregle todas las vicisitudes? - ¿Imagínese esta crisis con un Gobierno que prescinde del Estado?

(*) Profesor de Postgrado UBA. Profesor de Maestrías en universidades privadas. Presidente de HACER www.hacer.com.ar , Economista Jefe de FECOBA. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros.

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