Suicidios y mercado

Aunque no lo parezca, esta es una nota sobre los mercados financieros.

Según los datos más recientes, en 2015 tuvimos 2.837 asesinatos en la Argentina, 286 femicidios y 6.166 suicidios. Para este año, el Estado destinó en el Presupuesto Nacional $108.210 millones al Ministerio de Seguridad, $644.918 millones al de Salud y Desarrollo Social (MSDS), $234 millones al Instituto Nacional de las Mujeres-que el año pasado derivó por orden presidencial $6 millones al transporte de personas al Encuentro Nacional de Mujeres en Trelew y $0 (cero pesos) a la prevención del suicidio -para 2019 Salud solo habla de priorizar la temática y elaborar un plan-. Mientras, la ley Nacional de Prevención al Suicidio (27.130) sancionada el 11 de marzo de 2015 por unanimidad sigue sin ser reglamentada.

Y sin reglamento no hay plata… y esto sirve de excusa a los distintos estamentos del Gobierno para quedarse de brazos cruzados.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce que las estadísticas sobre los suicidios son normalmente subestimadas, ya que estos eventos suelen ser muy traumáticos para las familias, que prefieren reportarlos como accidentes u alguna otra variante. A esto podemos sumar la presión política de los gobiernos para evitar su difusión.

Por caso, en contra de las recomendaciones más reciente de la OMS, el MSDS “sugiere” a los medios que no toquemos el tema, o lo mandemos a las paginas menos leídas, bajo el argumento que esto podría disparar una “epidemia por imitación”, y en sus estadísticas tiende a englobar los suicidios con accidentes y asesinatos –no habla del tema, sino de envenenamientos y lesiones autoinfligidas-, lo que hace que sus estadísticas no sean confiables y prefiramos aquí las de la OMS.

Del año 2000 a 2015 la tasa de suicidios en Argentina creció de 13.43 personas cada 100.000 habitantes a 14.29 y mientras en aquel entonces el 80.4% eran hombres, en su mayoría mayores de 70 años, los últimos datos hablan que el 82.2% son hombres y en su mayoría menores de 29 años. Por número de suicidios Argentina ocupa el cuarto puesto continental (detrás de EE.UU., Brasil y México; esta en el quinto por población) y el 20 a nivel global (31 por población).

Entre los países con un número similar o mayor de suicidios masculinos, solo Polonia y Rusia nos superan. Frente a esto desde 2000 la tasa de suicidio femenino se redujo ligeramente, especialmente entre las mayores de 75 años, mientras la de los hombres de ese grupo ha crecido, superando casi en 30 veces la femenina.

En el mundo los suicidios se concentran en los jóvenes entre 15 y 29 años, siendo la segunda causa de muerte en ese grupo. Según algunas mediciones privadas (y parciales), en 1998 se anotaron en el país al menos unos 200 suicidios juveniles (de entre 15 y 24 años), en 2000 superaban los 400 manteniéndose los valores casi estables hasta 2004 y en 2016 pasaron a ser más de 850 al año.

Es decir que morirían por día no menos de 3 jóvenes por “mano propia”, un fenómeno que resulta transversal a todas las clases sociales, y que se sospecha podría ser la primera causa de muerte juvenil en nuestro país (ocultado por el estigma social –en España el suicidio ya es la primer causa de muerte no natural independiente de la edad-).

Podemos así hablar que existiría una verdadera epidemia de suicidios, especialmente entre varones y sobre todo jóvenes, ante la cual ni el gobierno ni la sociedad están haciendo nada.

Más allá de los costos humanos y familiares que tiene para nuestra sociedad esta epidemia, las más de 100.000 vidas que se han perdido desde el 2000 tienen un costo económico. Tomando la medida internacional más usual para el “valor de una vida” (costo del tratamiento de diálisis por año) la Argentina ha resignado u$s18.500 millones, agregando u$s1.900 adicionales cada año. Frente a esto -volvemos a insistir- el estado y la sociedad han gastado $0 (cero pesos) para evitarlo, algo criminal y “estúpido” (por decirlo suavemente). La única línea que tenemos hoy contra este flagelo son los héroes que trabajan en las distintas líneas de asistencia al suicida, que lo hace de manera anónima, voluntaria y sin cobran ni un solo peso (llamar al 135 en CABA y prov. de Bs.As o 5275-1135 o 4783-8888 desde el resto del país; existen además algunas líneas provinciales).

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